En las últimas horas, el gobierno de China dio el anuncio sobre que su organismo regulador se ocupará de revisar el acuerdo de venta de los puertos panameños de Balboa y Cristóbal, actualmente operados por el conglomerado hongkonés CK Hutchison. En ese sentido, la Administración Estatal para la Regulación del Mercado de China sentenció que este proceso se llevará a cabo conforme a la ley.
Esta actividad, se pensó esta ley para garantizar la competencia leal y proteger el interés público, esta determinación se da en un contexto de mucha rivalidad entre China y Estados Unidos ya que el consorcio comprador está liderado por la firma estadounidense BlackRock. En la ciudad de Pekín, manifestaron su rechazo ante cualquier forma de coerción económica, en un posible mensaje a Washington por el manejo de la región.
Cabe mencionar que a los conflictos por las medidas arancelarias que busca tomar Donald Trump contra el país asiatico, se le suma el acuerdo, que fue valorado en aproximadamente 23 mil millones de dólares, en la que prevé el traspaso del 90% de las participaciones de CK Hutchison en estos puertos. Sin embargo, el proceso de revisión de China podría retrasar o modificar los términos de la operación.
Una transacción que trae consigo una fuerte carga geopolítica
Con respecto a la geopolítica, este acuerdo fue calificado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como una recuperación del control estadounidense sobre una infraestructura clave dentro de lo que se conoce como el comercio global. Al tener la compra por parte de BlackRock es vista en Washington como un paso clave para limitar la influencia de China en el Canal de Panamá.
Hasta el momento, el país presidido por Xi Jinping percibe esta transacción como una amenaza a su presencia en una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Además, en lo comunicacional algunos medios estatales chinos llegaron a comparar la venta de los puertos con darle un arma buena al adversario, dando a entender la preocupación de Pekín por perder influencia en el comercio internacional.
Un dato a tener en cuenta es que las autoridades panameñas aclararon que se trata de una transacción entre empresas privadas que aún requiere aprobación oficial (la sanción que pretende dar EE.UU). A pesar de ello, el impacto geopolítico de la operación generó tensiones entre las dos potencias económicas y el anuncio del país sobre la revisión del acuerdo puso en pausa la firma oficial de la venta, que estaba prevista para el 2 de abril.
El detalle del retraso de la finalización del trata de China y la clave del conflicto
Ante la posibilidad de la finalización del trato que retrasó CK Hutchison, esto responde al regulador antimonopolio chino llevando a cabo su investigación. En cuanto a lo geopolítico, el Canal de Panamá es una de las rutas comerciales más importantes del mundo, permitiendo el tránsito de más del 4% del comercio marítimo global y más del 40% del tráfico de contenedores de Estados Unidos cruza esta vía generando un fuerte cruce.
Si bien China invirtió dentro de la región, tanto en lo que respecta a la infraestructura como en lo que respecta a los acuerdos comerciales (Estados Unidos se ocupa de quitar esta cantidad de visas). En estos términos, la nueva venta de los puertos se percibe como un golpe a su influencia en la región, en especial después de que Panamá anunciara su retirada de la iniciativa de la Franja y la Ruta en febrero.
Desde el punto de vista económico, algunos analistas sostienen que el control estadounidense sobre los puertos panameños podría derivar en medidas proteccionistas que afectan a las exportaciones chinas. Ante esto, la presión de China sobre CK Hutchison para reconsiderar la venta podría sentar un precedente en la forma en que se manejan inversiones extranjeras en la región.
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