El secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth y su delegación llegó a Denver, la «ciudad conocida por estar a una milla sobre el nivel del mar» (Mile High City). En el área suburbana de la misma, Hegseth se trasladó hacia un par de compañías espaciales comerciales muy relevantes para la industria de defensa. Dicha gira nacional, que se empezó a realizarse hace aproximadamente siete semanas, tiene el objetivo de condensar el sólido y robusto apoyo de parte del departamento hacia la base industrial de defensa a través de un llamado a la acción al lado de la revitalización del poder manufacturero estadounidense y, al mismo tiempo, inyectar energía e ímpetu hacia la fuerza laboral nacional.
Reduciendo la burocracia y dando lugar a las empresas emergentes
Hegseth pronunció su primer discurso ante unos 150 trabajadores de True Anomaly, que, según él, es una emergente (aunque en rápida evolución) empresa de tecnología de defensa que ofrece seguridad y superioridad espacial para el gobierno de Estados Unidos y para sus aliados y socios comerciales. En su intervención, el secretario mencionó lo necesarias que son estas empresas jóvenes y dinámicas, que rescatan una base industrial que, a su juicio, se ha vuelto letárgica en los últimos años. «Ustedes son los ingenieros, los constructores, los diseñadores que pondrán esos sistemas en manos de los combatientes», remarcó Hegseth.
El secretario también dejó claro que el país no puede disuadir el siguiente conflicto sin empresas como True Anomaly y que no se puede depender solamente de los grandes contratistas de defensa, que han dominado el sector durante mucho tiempo. Aunque aceptó que estas compañías hacen contribuciones valiosas, insistió en que el Departamento de Defensa no puede permitirse que «un puñado de empresas contengan el gasto del Pentágono».
El espacio como la última frontera del campo de batalla
Después de haber terminado su primera parada exitosa, Hegseth continuó su trayecto hacia Sierra Space, una empresa aeroespacial comercial muy grande que se dedica a la construcción de sofisticadas infraestructuras espaciales y habitat orbitales. Frente a aproximadamente doscientos cincuenta de los empleados que lo escuchaban con extrema atención, el secretario puntualizó la sumamente elevada y crucial significación que tiene la superioridad del espacio en los complejos conflictos bélicos actuales y futuros, argumento que justificó con gran lucidez: si bien las violentas batalas de antaño discurrían por la tierra, el aire y el fondo del mar, en la actualidad ha cambiado radicalmente la situación: «el terreno elevado definitivo (el campo de batalla individual más decisivo de este siglo y de los siglos venideros) está a cientos de millas sobre nuestras cabezas».
Durante esta segunda presentación Hegseth argumentó al mismo tiempo los principios centrales y esenciales de la agenda del presidente Donald.J. Trump: EE. UU. y la gente del país en primer lugar, mantener la paz inquebrantable a través de la demostración de la fuerza, y adoptar el sentido común que siempre tiene que entrar en el cálculo de la política.
El factor humano: el juramento con la nueva generación de reclutas
Hegseth hizo una parada que fue fundamental y muy emotiva, la de la Base de la Fuerza Espacial Buckley, en el suburbio de Aurora, cerca de Denver. Allí el secretario tuvo el honor de promulgar el juramento de alistamiento a 40 jóvenes y valientes reclutas. El juramento de alistamiento se ha convertido en una enseña típica de su mandato, así asegurándose de llevarlo a cabo en todas las paradas de la gira «Arsenal of Freedom».
El líder del Departamento de Guerra enfatizó que los hombres y mujeres que se ofrecen desinteresadamente como voluntarios para servir y proteger a su país constituyen sin lugar a dudas «el arma más potente y poderosa que tenemos» a nuestra disposición.
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