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Energía

Los incendios ardían en Ontario, pero el humo viajó hasta la costa este de EE. UU. y redujo hasta un 10 % de la luz solar que llegaba a los paneles solares, justo cuando había una ola de calor y cientos de miles de aires acondicionados exigían más electricidad

Por Skarlett Soto · 5 agosto, 2026 · 10:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Los incendios ardían en Ontario, pero el humo viajó hasta la costa este de EE. UU. y redujo hasta un 10 % de la luz solar que llegaba a los paneles solares, justo cuando había una ola de calor y cientos de miles de aires acondicionados exigían más electricidad
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El humo de un incendio hizo que llegara menos luz del sol.

Parece una frase algo extrema, pero es una realidad.

El humo de los incendios en Canadá viajó hacia el sur durante más de diez días y cubrió los cielos de Estados Unidos.

Esto bloqueó la luz del sol en un momento en que las temperaturas eran muy altas.

Muchas personas encendieron el aire acondicionado al mismo tiempo y los paneles solares no produjeron tanta energía como se esperaba.

¿Estamos preparados para un futuro en el que el humo de un país vecino deje a nuestras ciudades sin energía?

El incendio estaba en Ontario y la caída solar apareció mucho más lejos

Entre el 10 y el 21 de julio de 2026, más de 180 incendios forestales estaban activos en el norte y noroeste de Ontario, Canadá.

Estos incendios alcanzaron un nivel de riesgo «extremo».

Las llamas crearon mucho humo que viajó rápido hacia el sureste.

Cruzó Quebec y cubrió los Grandes Lagos. También cubrió el Medio Oeste y el noreste de Estados Unidos.

Ciudades como Toronto, Chicago, Detroit y Minneapolis tuvieron el aire muy contaminado. 

De hecho, fue de los peores del mundo. Por eso, se activaron alertas ambientales en más de 20 estados.

Esta nube de ceniza y hollín afectó la captación de energía solar.

Los análisis mostraron que la luz solar total que llega a la tierra bajó hasta un 10 % menos de lo normal en las áreas afectadas.

La luz solar directa bajó más del 6 % en varias de esas regiones.

El humo bloquea la luz y después deja parte de sí mismo sobre los paneles

El impacto del humo en la producción de energía solar ocurre en dos pasos bien definidos.

Primero, los aerosoles y las partículas finas que quedan suspendidas en el aire actúan como un filtro.

Estas partículas dispersan y absorben parte de la luz del sol antes de que llegue a la superficie terrestre y a los paneles solares.

Durante el momento más intenso del evento, las concentraciones de partículas en el sur de Ontario subieron tres veces más de lo normal.

Cerca de los lugares donde hubo incendios, la cantidad de partículas aumentó ocho veces, lo que redujo la luz incluso en días sin nubes.

Este gran alcance del humo en zonas grandes ha sido observado por satélites.

Plataformas de observación como NASA Earthdata han documentado este fenómeno mediante imágenes y datos satelitales.

Como no hubo lluvia durante los días más fuertes, las partículas de la combustión se quedaron en los paneles solares.

Esto formó una capa de suciedad que bloqueó la luz durante varios días hasta que llegó la lluvia.

La pérdida de luz en el aire no es lo mismo que la pérdida en la generación de electricidad.

Además de la falta de sol, hay que considerar la suciedad que se acumuló en los equipos.

La red necesita más energía en el mismo momento en que recibe menos

Esta situación coloca a las compañías eléctricas en una situación muy complicada.

Por lo general, los peores incendios ocurren durante las olas de calor más intensas, que es justo cuando todo el mundo enciende el aire acondicionado a toda potencia y el consumo de luz se dispara.

Si lo pensamos es bastante irónico, porque en el momento exacto en que las ciudades necesitan más electricidad que nunca, la energía solar cae porque el humo tapa el sol.

Además el humo hace que predecir el clima sea mucho más difícil, obligando a las empresas a gastar en fuentes de respaldo para evitar cortes de luz.

El calor extremo, el humo y la proximidad de los incendios también aumentan los riesgos para la infraestructura eléctrica, obligando a las empresas a reforzar la vigilancia de las líneas y a mantener reservas de energía para responder ante posibles interrupciones.

A medida que dependamos más del sol, habrá que aprender a rastrear las nubes de ceniza con la misma atención que le damos a las nubes de lluvia.

Lo ocurrido este verano demuestra que el humo ya no es solo un problema de salud o para los bosques, sino también para el enchufe de nuestra casa.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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