La industria de la movilidad en el mundo se enfrenta hoy en día a un entorno repleto de tensiones e incógnitas, sacudido por la crisis de la energía. En este momento, los vehículos de carretera aprovechan casi la mitad del petróleo que se consume en todo el mundo, lo cual deja al sector expuesto directamente a los niveles máximos de precios de los combustibles y a las interrupciones en el suministro en su totalidad. A su vez, en las regiones importadoras, el sector del transporte es un principal propulsor de la compra de crudo foráneo. Pero, ante este contexto adverso, la movilidad eléctrica también ha evidenciado una elevada resistencia.
1. El rebote de ventas que salvó la contabilidad del semestre
El primer tramo de 2026 fue difícil para la industria tradicional. Las ventas globales de los automóviles en general decrecieron un 5 % interanual, arrastradas casi únicamente por la caída de la demanda de los dos supermercados más enormes del mundo: China y Estados Unidos. A pesar de esto, el segmento eléctrico ha seguido un carril diferente. Tras un inicio lento, las ventas de automóviles eléctricos se dispararon fuerte en el segundo trimestre.
Las ventas trimestrales se incrementaron hasta un 4 % en comparación con los niveles interanuales y un 35 % respecto al primer trimestre de 2026. Este empujón entre abril y junio ha hecho que se compense casi del todo la caída de los tres primeros meses del año y que la cuota de autos eléctricos haya alcanzado un 24 % de todas las ventas globales de los vehículos.
2. La controversia del sur global y las perspectivas alcistas
El crecimiento de la electricidad y la electrificación ya no corresponde a un fenómeno de las economías más poderosas: el rebote del mercado se apoyó en geografías que emergieron como las que se consolidaron, las cuales respondieron rápidamente al encarecimiento del combustible: en mercados considerables como Brasil, India, Vietnam, Corea y Australia, la venta de vehículos eléctricos se ha multiplicado por 2 desde el inicio de la crisis energética con relación al mismo período de 2025.
Las cifras del emergente se combinaron con el fuerte apoyo gubernamental continuado en Europa, el sudeste asiático y Latinoamérica. Con estos datos en la mesa, cabría suponer que las proyecciones actuales apuntan a crecer el 10 % en las ventas mundiales de movilidad eléctrica con respecto a 2025 y cerrar el año con una participación de las ventas mundiales de autos eléctricos del 29 % a finales de 2026.
3. El salvavidas exportador del gigante asiático
Durante la primera parte de 2026, el mercado interno en China se vio aquejado por un severísimo golpe, puesto que sus ventas totales de automóviles retrocedieron más de un 20 % interanual. Esto se traduce en unos 2,5 millones de autos menos, el total de autos que se vendieron en el Reino Unido y los Países Bajos en todo el año 2025. Para evitar un colapso industrial, los fabricantes de automóviles chinos intensificaron drásticamente sus despachos al exterior y lograron que sus exportaciones crecieran un 65 % interanual durante este periodo.
Este crecimiento exportador fue aún más tensional en el segmento específico de la movilidad eléctrica, ya que alcanzó más de un 120 % de incremento. En el marco local, se espera que la cuota de ventas de coches eléctricos en China desempeñe un papel aún más relevante y que alcance más del 60 % para finales de 2026.
4. El enigma del millón
La llegada de automóviles chinos al resto del mundo ha abierto una puerta a una incertidumbre comercial sin precedentes. La evolución de las exportaciones de vehículos eléctricos desde China ha crecido a un ritmo mucho más rápido que las ventas reales a los clientes de los países compradores. El reporte permite leer que, en los últimos 18 meses, se han exportado más de un millón de vehículos eléctricos desde China que no se han contabilizado en los registros de ventas en el extranjero.
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