La forma de conseguir una visa para trabajar en Estados Unidos podría cambiar.
Dos senadores de partidos diferentes quieren probar algo nuevo: que cada estado pueda buscar trabajadores extranjeros según los empleos que necesite cubrir.
La idea surge porque no todos los estados tienen los mismos problemas laborales.
Mientras en algunos faltan trabajadores para el campo, en otros puede haber puestos difíciles de cubrir en la construcción, los servicios o diferentes industrias.
Sin embargo, las reglas migratorias se deciden principalmente desde Washington.
Ahora quieren probar qué pasaría si los estados también pudieran participar.
¿Podría funcionar mejor una visa pensada según las necesidades de cada lugar?
Cómo se llegó a esta idea de visado
A finales de julio, el senador republicano John Curtis, de Utah, presentó el State-Sponsored Visa Pilot Program Act of 2026, con el respaldo del senador demócrata Mark Kelly, de Arizona.
La propuesta busca crear una nueva categoría de visa no migrante, llamada visa W.
Con ella, los estados que decidan participar podrían patrocinar a trabajadores extranjeros para cubrir los puestos que necesiten.
Pero no podrían hacerlo por su cuenta.
Cada estado tendría que preparar su propio programa y presentarlo al Departamento de Seguridad Nacional. También necesitaría la aprobación de la legislatura estatal y tendría que establecer controles sobre el empleo y la residencia de los trabajadores.
La cantidad de visas disponibles podría cambiar con el tiempo.
Los estados que cumplan las reglas podrían recibir más, mientras que aquellos que tengan problemas de cumplimiento podrían perder parte de ellas.
También hay una condición importante.
Antes de contratar a un trabajador extranjero, se tendría que comprobar que su llegada no está desplazando a trabajadores estadounidenses.
Además, deberían existir mecanismos para recibir e investigar denuncias por discriminación laboral o sustitución de trabajadores locales.
Qué podrían decidir los estados y qué seguiría en manos del gobierno federal
Con este sistema presentado por United States Senate, John Curtis, los estados tendrían más libertad para decidir qué tipo de trabajadores necesitan.
Esto permitiría que cada lugar busque personal según lo que realmente está pasando con su economía y su mercado laboral.
Pero eso no significa que Utah, Arizona o cualquier otro estado puedan empezar a entregar visas por su cuenta.
El gobierno federal seguiría teniendo el control de una parte importante del proceso.
Las autoridades federales serían las encargadas de emitir las visas, realizar los controles correspondientes y actuar si alguien incumple las leyes migratorias.
Los trabajadores también podrían cambiar de empleador dentro del estado que los patrocinó.
La situación sería diferente si quisieran marcharse a trabajar a otro estado.
Como la visa estaría vinculada al lugar que los patrocinó, su posibilidad de trabajar fuera de ese territorio estaría limitada.
Y ese es uno de los puntos que podría generar más discusión.
Una línea poco visible entre la flexibilidad y los límites de esta visa
Quienes apoyan la propuesta creen que puede servir para cubrir puestos que llevan mucho tiempo vacantes.
Lo que necesita Utah no tiene por qué ser lo mismo que necesita Arizona, California o cualquier otro estado.
Permitir que cada uno tenga más participación podría ayudar a buscar trabajadores justamente donde hacen falta.
Pero la idea también deja algunas preguntas.
¿Qué pasaría, por ejemplo, si una persona llega para trabajar en Utah y después encuentra un empleo mucho mejor en Arizona?
También habrá que ver qué protecciones tendrán esos trabajadores y qué ocurrirá si algunos estados ponen condiciones muy diferentes a las de otros.
Son cuestiones importantes porque la visa estaría relacionada directamente con el estado que permitió la llegada del trabajador.
La propuesta de Curtis y Kelly no busca cambiar de golpe todo el sistema migratorio estadounidense.
Por ahora, la idea es hacer una prueba.
Dar más participación a algunos estados, dejar que busquen trabajadores según sus propias necesidades y ver qué pasa.
Si el sistema funciona, se cumplen las reglas y realmente ayuda a cubrir empleos que hoy son difíciles de llenar, podría convertirse en una nueva forma de manejar parte de la inmigración laboral en Estados Unidos.
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