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Economía

Los 4 problemas principales del plan de minería en aguas profundas impulsado por Trump

Por David Brito · 27 agosto, 2026 · 3:16 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Los 4 problemas principales del plan de minería en aguas profundas impulsado por Trump
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La administración de Donald Trump planifica abrir más de 100 millones de acres de espacio marino para minería en aguas profundas. Y si bien desde el Gobierno aseguran que este negocio traerá importantes ganancias económicas para Estados Unidos, organizaciones ambientales destacaron que las consecuencias serán aún mayores. En este marco, los expertos advierten sobre 4 grandes problemáticas que giran en torno a esta actividad.

Insuficiencia tecnológica

La refinería en aguas profundas conlleva un gran desafío técnico para las empresas involucradas en este negocio. Es que los métodos de extracción, así como los de procesamiento, requieren herramientas tecnológicas de última generación. Respecto a ello, la Coalición Nacional para la Protección de los Océanos destacó en un reciente informe que EE. UU. carece de un plan viable a largo plazo, lo que convierte esta actividad en algo meramente especulativo.

A través de esta investigación, los expertos señalaron que las empresas propusieron dos métodos: el «de vacío» y otro denominado «dispositivo de recogida». El primero consiste en desplegar un vehículo submarino anclado con una tubería vertical, que le permitirá extraer los nódulos mediante vacío y transportarlos mediante un buque sobre la superficie. Mientras tanto, el segundo consiste en desplegar flotas de vehículos que se encarguen de la recolección.

Según explicaron, la primera alternativa es técnicamente viable, pero en lo comercial resulta bastante cuestionable, ya que sus operaciones requerirían de un alto consumo energético y elevados costos para los buques. En cuanto al segundo, destacan que la tecnología de dispositivo es especulativa y hay dudas respecto a su eficacia, además de su impacto ambiental.

Falta de viabilidad económica

Tal como vimos en el ítem anterior, la minería en aguas profundas requiere de altas inversiones de capital para las distintas fases del proceso. Es que esta actividad requiere una logística específica para la extracción, distribución, procesamiento y refinación, algo que las empresas estadounidenses subestimaron en sus presentaciones. Esto genera dudas respecto a la viabilidad económica de los proyectos.

Un reciente informe de la Coalición Nacional para la Protección de los Océanos determina que, al final, la viabilidad económica de esta actividad es especulativa y conlleva grandes riesgos económicos, geopolíticos, regulatorios y ambientales, además de una alta incertidumbre tecnológica. Lo mismo sucede con la rentabilidad futura en los mercados, con un potencial de crecimiento limitado y negativos a largo plazo.

Riesgos ambientales

Otra gran problemática del plan de minería en aguas profundas es la grave amenaza que representa para el espacio marino, poniendo en jaque recursos oceánicos circundantes y generando daños irreversibles para los ecosistemas azules. Esto se debe a que el proceso conlleva una remoción de vastas áreas de fondo marino, liberando sedimentos, toxinas y otros materiales peligrosos para la flora y la fauna oceánica.

En un informe publicado en 2025, Nature advierte que los vertidos de residuos de estas operaciones podrían reducir de manera notoria la disponibilidad de alimentos para las especies de aguas profundas, provocando la inanición de la vida marina.

Consecuencias para la comunidad

Si bien la administración de Donald Trump asegura que la refinería en aguas profundas y los minerales críticos resultan fundamentales para su plan de dominancia energética, existen algunos sectores que están en contra de esta actividad. Actualmente, numerosos territorios estadounidenses advirtieron que la extracción indiscriminada de recursos trae más peligro que beneficios económicos.

Según expusieron, los recursos extraídos se desvían hacia el exterior, pero son las comunidades indígenas y locales las que sufren los daños ecológicos permanentes sin obtener ningún beneficio económico. Es que esta actividad, al atentar contra la vida marina, también amenaza la seguridad alimentaria de numerosas sociedades cuya economía está basada en este sector. Por ello, exigen regulaciones más profundas y una agenda ambiental más fuerte.

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David Redactor
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