El organismo de Naciones Unidas responsable de promover prácticas alimentarias y agropecuarias sostenibles llamó la atención sobre el impacto ambiental de los sistemas agroalimentarios, que representan una fuente importante de liberación de metano a escala global. En esta línea, FAO propuso soluciones adaptadas a las problemáticas más urgentes y a los recursos de los productores, que no ponen en riesgo la producción de alimentos.
El problema del metano en la producción de alimentos
La alerta del PNUMA sobre el agravamiento del cambio climático renovó la preocupación de instituciones y organizaciones alrededor del mundo por el futuro del planeta y las devastadoras consecuencias que el incremento de la temperatura atmosférica tendrá sobre los ecosistemas. Ante este escenario, prácticas arraigadas como las labores agropecuarias son puestas bajo revisión para su actualización acorde a los estándares de descontaminación.
En concreto, FAO señaló la urgencia de mejorar el sistema agroalimentario para asegurar la reducción de emisiones de gas metano que trae aparejada la producción de alimentos vegetales y la ganadería, ya que, según estadísticas recogidas en la Evaluación Global de Metano, estas actividades son la causa de alrededor del 40 % de las emisiones antropogénicas de metano en el mundo.
«La principal fuente de emisiones de CH4 es la ganadería, a través de la fermentación entérica y los sistemas de manejo del estiércol, que representan un 32 %, mientras que los cultivos de arroz inundados hacen al 8 % restante», puntualizó la entidad. De esta manera, la modificación de la gestión de estos recursos se convierte en una herramienta para frenar el cambio climático «y encaminar al planeta hacia el logro de los objetivos del Acuerdo de París».
FAO destacó que el proceso de concientización en el sector agropecuario es reciente, dada la falta de información acerca de los efectos perjudiciales de las actividades de las granjas que limitó el accionar. Asimismo, el financiamiento para la incorporación de tecnología que acelere la transformación ecológica en el rubro es magro, y continúa la escasez de políticas dirigidas al mismo objetivo.
Por ello, el organismo encabeza el Programa FARM, centrado en promover una estrategia integral que incluye medidas políticas, financieras y globales que contribuyan a reducir la liberación de metano, con la implementación de herramientas tecnológicas que permitan identificar los principales focos de emisiones para su erradicación.
Propuestas concretas para reducir el impacto ambiental
La problemática de la gestión de desechos ganaderos ocupa un lugar central, y las recomendaciones de FAO están dirigidas a prácticas cotidianas y de bajo costo, que incluyen la mejora de la dieta de los animales, dado que la ingesta de hierbas de mala calidad alimenta bacterias digestivas que producen mayor cantidad de metano. En su lugar, un alimento de mejor calidad coopera con una digestión rápida y eficiente para las vacas, que a su vez serán capaces de producir menos metano por cada litro de leche y kilogramo de carne que generen.
Por su parte, la gestión del estiércol es abordada con la recomendación de evitar su acumulación en pozos aislados de la oxigenación, lo que acelera su proceso anaeróbico y la producción de metano. En cambio, la compostación aeróbica y el uso de biodigestores previenen la contaminación atmosférica con acciones al alcance de los granjeros.
En cuanto a la práctica común de inundación de los cultivos de arroz, el estancamiento del agua inhibe la circulación de oxígeno hacia el interior del suelo y facilita la proliferación de bacterias metanógenas. Como solución, la propuesta de FARM es aplicar la técnica AWS de secados intermitentes para controlar los efectos del exceso de agua.
La tecnología al servicio del cuidado ambiental
Actualmente, FAO trabaja en la implementación de monitoreo satelital para identificar los cultivos inundados y traducir las imágenes en estimaciones del porcentaje de metano que liberan, con el fin de tomar conocimiento del riesgo real de la problemática. Asimismo, mantiene disponible la plataforma Methane Pathways Navigator, que ofrece datos históricos sobre los perfiles de emisión de distintos puntos geográficos, y configura posibles escenarios de cara al futuro para asistir a los gobernantes en la toma de decisiones con base en datos verificados.
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