Desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se viene lanzando el más enérgico de los avisos de los inmensos peligros que puede suponer la extensión incontrolada de las sustancias tóxicas para la humanidad y para los ecosistemas naturales. Hoy, la contaminación se ha convertido en uno de los principales factores generadores de enfermedades en el planeta, lo cual repercute, de forma directa, en la calidad de los recursos más sencillos que sustentan la vida. Los productos químicos peligrosos parecen tener incluso la sorprendente facultad de desplazarse mucho más allá de los lugares donde son liberados inicialmente, contaminan el aire, los recursos hídricos, los hábitats y los sistemas alimentarios globales.
Mortalidad por la contaminación ambiental en la salud pública
La experiencia constante de contaminación ambiental tiene una clara incidencia en las distintas patologías de carácter grave y no transmisibles, tales como los distintos tipos de cáncer y enfermedades respiratorias crónicas. Las sombrías estadísticas proporcionadas por las autoridades medioambientales revelan que estas afecciones vinculadas a la toxicidad del entorno causan aproximadamente nueve millones de muertes a nivel mundial anualmente.
De ese total, la incidencia debida a la contaminación del aire explica la alarmante cantidad de casi siete millones de muertes al año, lo que convierte al aire en el vehículo inmediato de partículas nocivas para la salud de las personas. El ciclo de envenenamiento no se detiene en la atmósfera, sino que las sustancias tóxicas logran infiltrarse en los sistemas terrestres, recorriendo corrientes de viento y desplazándose a miles de millas desde su origen industrial. La contaminación severa del aire, del agua dulce y de los océanos lleva gradualmente a que los compuestos químicos letales sean engullidos por la cadena alimentaria natural.
Amenazas biológicas, resistencia a antibióticos y toxinas
Más allá de las enfermedades respiratorias o de las células, el peligroso deterioro del medioambiente también está generando un problema de salud de otro tipo, muy complejo y peligroso para las siguientes generaciones. Todos los diversos contaminantes biológicos y químicos que interactúan con el medioambiente y que perduran en él aumentan considerablemente la temida resistencia a los antibióticos, un fenómeno biológico nocivo en el que los patógenos responden a su entorno modificándose de manera vertiginosa para resistir la actividad de los antibióticos y que es potenciado insistentemente por el vertido de efluentes y de residuos en las tierras del medio natural.
El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) identifica también una larga lista de amenazas químicas específicas que las autoridades de las diferentes naciones deberían atender y neutralizar con urgencia. En la primera línea de atención y de máxima preocupación, se encuentran los metales pesados, los contaminantes orgánicos persistentes (COP) y los pesticidas altamente peligrosos que se esparcen sobre miles de acres de las tierras de cultivo industrial.
La estrategia «One Health» y el imperativo de pronunciarse en escala global
La ONU reitera de forma incesante que la colaboración internacional y la promulgación de una legislación robusta son pasos ineludibles y necesarios para intentar afrontar esta pesada carga de morbilidad. Sin un marco legal estricto que prescriba el manejo internacional de todos los productos químicos, no habrá forma de que los esfuerzos nacionales puedan hacer frente a unas amenazas que atraviesan todas las fronteras geográficas. El sector de la salud tiene un rol central en el esfuerzo mancomunado.
A este respecto, se le otorga un gran protagonismo a la integración del enfoque «One Health». El PNUMA trabaja intensamente para intentar facilitar un enorme cambio hacia un planeta totalmente libre de contaminación artificial, en la medida en que estas iniciativas de mayor nivel buscan de manera incesante formar y elevar la conciencia sobre los riesgos sanitarios de la contaminación, subrayando el papel fundamental que debe desempeñar cada parte interesada de la sociedad.
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