La Agencia Internacional de Energía (AIE) analizó la relación entre la inteligencia artificial y el sistema energético, donde analizó si la demanda energética podría reducirse a pesar del acelerado consumo derivado de los centros de datos y el auge de la IA como factor para la eficiencia. «¿Cómo pueden ser ciertas ambas cosas?», añadieron como pregunta desde la AIE para desarrollar el resultado en un video institucional oficial que arroja resultados que cuestionan a la inteligencia artificial como solución única.
El consumo energético de los centros de datos
A través de datos oficiales, la AIE mostró que en 2020, los servidores del tamaño de una heladera grande usaban un total de 13 kW. Con los nuevos chips impulsados por la IA, ese consumo escala a 600 kW, equivalente al consumo de 65 hogares. Mientras tanto, los servidores de hiperscala para IA pueden superar los 100 MW, tanto como 100 000 hogares.
En esta línea, Estados Unidos estima que casi la mitad del aumento de la demanda en la red eléctrica hasta 2030 provendrá de los centros de datos y se usará más electricidad para alimentarlos que para producir cemento, químicos o acero en conjunto. Para Japón, el escenario es similar, y la proporción superaría la mitad, según los expertos.
La AIE y el gasto de energía en centros de datos
Un nuevo análisis predictivo de la AIE marca la importancia de la IA para los centros de datos y la presión sobre la red eléctrica en todo el mundo. Afirman que las respuestas simples consumen menos electricidad que hace uno o dos años, pero crecen los usos más exigentes, como los llamados agentes de IA o la generación de video, que implican extensas tareas de procesamiento. Estas, explicaron, sí consumen miles de veces más energía que una simple consulta de texto, lo que podría anular los avances en eficiencia señalados como fundamentales para el futuro.
A la par de esto, el organismo proyectó que el consumo de los centros de datos será el doble para 2030, llegando a más de 950 TWh, y pasaría del 1,5 % de la demanda global registrada en 2025 a cerca del 3 %. En dicho escenario, sería un consumo eléctrico mayor al actual de todo Japón.
Para dimensionar la importancia de la inversión hacia la expansión de centros de datos, la AIE comparó esto con el programa Apolo de la NASA, que costó cerca de US$300 000 millones. Los centros de datos habrían recibido una inversión prevista de US$700 000 millones en 2026, un 75 % más de financiación.
El problema que ven, además de los posibles baches en la supuesta eficiencia que se busca con la inteligencia artificial, tiene que ver con la poca inversión en activos energéticos en comparación con los billones destinados a los centros de datos. En concreto, solo el 20 % del fondo total se destinará a esto y el restante se usará para invertir en computación, infraestructura y no en generación de energía con turbinas de gas, equipos eléctricos o empresas nucleares, que son vistas como el futuro por el gobierno federal.
Una herramienta válida para la energía
Para cerrar, se explicó que las aplicaciones de IA podrían hoy en día ahorrar 13,5 exajulios (unos 12,8 cuatrillones de Btu) para 2035 si se adoptan a gran escala e igualarían el consumo actual de Indonesia, por ejemplo. A partir de esto, podrían ahorrar hasta US$110 000 millones por año y liberar 175 GW de capacidad de transmisión. Como contraparte, ven que los datos fragmentados y la falta de incentivos a optimizar la red ya existente pueden costar caro en el futuro. También, la AIE pide reforzar la capacitación del personal ante la rápida evolución tecnológica.
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