La organización ambientalista American Rivers celebró el elevado número de ciudadanos que se manifestó a favor de conservar la Roadless Area Conservation Rule o Norma de Conservación de Áreas sin Carreteras, que el USDA busca modificar para favorecer el desarrollo de proyectos de construcción en áreas protegidas.
Los cambios a la Roadless Area Conservation Rule contradicen la voluntad popular
El grupo dedicado a la protección de las vías fluviales en EE. UU. alzó la voz para denunciar los perjuicios ambientales que conllevan los cambios a la Norma de Conservación de Áreas sin Carreteras, establecida por el Servicio Forestal para preservar entornos naturales de la intervención de obras de infraestructura.
Preocupada por el impacto que podría tener en los ríos y áreas boscosas el desembarco de empresas desarrolladoras y la consecuente circulación de población humana, que trae consigo la proliferación de residuos y la contaminación atmosférica, American Rivers instó a los estadounidenses a posicionarse en contra de la derogación de la normativa, impulsada por el Departamento de Agricultura (USDA).
La organización destacó que, en el cierre de la instancia de discusión del borrador, se registró el apoyo de 1,6 millones de ciudadanos de todo el país que se manifestaron a favor de blindar territorios naturales para evitar el avance de los proyectos de construcción.
En este sentido, planteó que la propuesta actual de reforma podría entrar en contradicción con la voluntad democrática, y recordó que el establecimiento de la normativa en 2001 también se llevó a cabo con aval popular. «La norma se concretó tras cientos de reuniones públicas y comentarios abrumadoramente favorables», afirmaron.
En esta línea, reflotaron otros datos estadísticos clave que respaldan el beneficio integral que la Roadless Area Conservation Rule trajo a las comunidades.
Según los registros, más de 25 millones de personas reciben agua potable de cuencas que se encuentran bajo protección federal, siendo 80 mil millas de ríos y arroyos las que están cubiertas por la norma. Además, actualmente son 58,5 millones las acres que se mantienen preservadas y cuyo riesgo de incendio está controlado por la restricción de la intervención humana.
Teniendo en cuenta esta información, American Rivers reafirmó su resistencia al avance del proyecto del USDA, que podría dejar sin protección a 44,7 millones de acres y cuadruplicar la probabilidad de inicio de incendios.
¿Qué pretende el USDA?
La iniciativa del departamento que dirige Brooke Rollins data del año pasado, cuando la dirigente anunció las intenciones de derogar la normativa y el servicio forestal abrió el proceso de consulta pública para recibir la opinión de los ciudadanos, recibiendo aproximadamente 600 mil comentarios solicitando el mantenimiento de la normativa.
Lejos de detenerse, la institución siguió adelante con su proyecto y en agosto de 2026 publicó un borrador con la propuesta de derogación de la norma y las estimaciones del impacto ambiental que conllevaría. En este momento, el documento permanece en espera tras haber finalizado la última instancia de discusión el 6 de octubre, donde 1,6 millones de ciudadanos manifestaron su voluntad de mantener la Roadless Area Conservation Rule.
Si se aprueba la derogación, aproximadamente 44,7 millones de acres, incluido el Bosque Nacional Tongass de Alaska, perderían la protección nacional», sentenciaron desde American Rivers. Por su parte, el USDA contempla una opción intermedia que mantendría la restricción sobre 13 millones de acres, aunque dejó en claro que preferiría la derogación total.
Impactos ambientales
Desde la organización remarcaron dos consecuencias negativas que trae aparejada la caída de la Roadless Area Conservation Rule. En primer lugar, se refirieron al posible incremento de incendios forestales, tras comprobarse que estos episodios son más frecuentes en zonas próximas a carreteras. «Las carreteras traen consigo personas, vehículos y equipos, y con ellos, chispas», señalaron.
Por el contrario, la preservación de las cuencas hidrográficas permite absorber lluvias y proteger a las comunidades tanto de incendios como de inundaciones. En segundo lugar, advierte que los bosques permiten conservar la calidad de las vías fluviales que abastecen a las comunidades de agua potable, por lo que su deforestación impactaría en los recursos hídricos disponibles para consumo.
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