El presidente Donald Trump, a través de un comunicado oficial publicado por la Casa Blanca, afirmó que los precios de la gasolina y el diésel en Estados Unidos bajarán en el corto plazo. Amparándose en los recientes acuerdos energéticos internacionales y en medidas de su administración, señaló que aumentará la oferta de combustibles. Con el listado de tratos conseguidos en el último tiempo, Trump busca reducir la tensión por los precios récord de la gasolina, que alcanzó US$4 por galón en distintos estados.
Flexibilizaciones recientes
Una de las herramientas utilizadas por Washington en los últimos meses, como un intento de mitigar los precios elevados en la gasolina, fue la flexibilización en el uso de determinados combustibles. Por eso, Trump mencionó que la extensión de una exención a la Ley Jones, que permite importar combustible de aviación en barcos extranjeros, fue una medida orientada a reducir la presión sobre los precios. También explicó que se otorgó un número récord de exenciones a refineras, como la autorización de la EPA para vender en todo el país gasolina con un 15 % de etanol.
A su vez, se suspendieron exigencias estatales y de verano sobre combustibles como «medida de emergencia para dar alivio a las familias estadounidenses al aumentar la oferta de opciones al consumidor», explicó en su momento Lee Zeldin, el administrador de la EPA.
Trump celebra medidas para bajar el precio de la gasolina
Donald Trump defendió su gestión ante la incertidumbre energética y las subidas de precios en el sector. Por ello, en el reciente comunicado publicado por la Casa Blanca, explicó que Estados Unidos produce cantidades récord de petróleo y gas natural, amplía su capacidad de refinación y «volvió a ser el principal productor y exportador de petróleo crudo del mundo en menos de un año».
Según lo justifica el propio presidente estadounidense, esto se dio como resultado de «desmontar las políticas energéticas de la administración de Joe Biden y de reducir regulaciones». A la vez, se criticó la actualidad de Nueva York y California, a los que señaló como renuentes a adoptar las decisiones federales sobre combustibles para no encarecer la gasolina para los habitantes. A pesar de estas acusaciones, Trump no incluyó datos precisos sobre los valores en los distintos puntos del país.
Otra defensa a su administración y que daría fruto pronto con la baja del precio de los combustibles es el acuerdo petrolero que se firmó con Venezuela en agosto, donde afirman haber pactado concesiones por 100 años sobre 17 yacimientos y una participación del 35 % para el gobierno de Estados Unidos en la casa matriz de la empresa. Esto incluiría, según Trump, el derecho a comprar el 20 % de la producción a costo de extracción, siendo un precio inferior al de mercado para cualquier otro productor.
El uso del diésel teñido de manera temporal a través de la firma de una orden ejecutiva también fue mencionado en el comunicado de Trump. Y es que esto permitió el uso del combustible en las carreteras y con el pago de menos impuestos, que se aplazarán hasta fines de 2026, como lo confirmó el Tesoro de los Estados Unidos.
El impacto del gas
Para cerrar, otra de las promesas por las que Trump argumenta que debería bajar el combustible es el acuerdo de US$54 000 millones firmado con Corea del Sur y Taiwán para la construcción de un gasoducto de gas natural de Alaska, paralizado desde hace varios años. En datos expuestos por la Casa Blanca, esto reduciría en US$10 000 millones el gasto energético de los habitantes de aquel estado y podría convertir a Corea del Sur en uno de los principales inversores en una planta de gas natural en Texas.
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