Un nuevo estudio científico revela que el calentamiento global provocado por actividad humana frenó una nueva era glacial que llevaba 2000 años formándose. Los combustibles fósiles han causado pérdidas de ecosistemas, pero el estudio es una confirmación de que también pueden alterar los procesos del planeta.
El calentamiento por actividad humana frena una nueva era glacial
Mediante una investigación realizada por la Universidad de Columbia, y publicada en la revista Science, se llegó a la conclusión de que la Tierra detuvo una nueva era glacial debido al calentamiento global. Se sabe que el calentamiento generado por la actividad humana conlleva reducciones de ecosistemas, pero también implica transformaciones de procesos con más de 2000 años.
El estudio se basó en un casquete glaciar en la isla Baffin, en el Ártico de Canadá, también conocido como casquete Barnes. Este sistema es uno de los últimos elementos presentes de la última era glacial que cubrió parte de EE. UU. y Canadá. Durante el análisis, los científicos encontraron señales de que su extensión continuaría.
La investigación encontró en los restos de plantas y musgos sepultados que hace unos 2000 años comenzó a expandirse nuevamente, lo que significa una inminente nueva era glacial. Sin embargo, desde 1960 se detuvo su expansión, lo que sugiere un freno debido al acalentamiento global.
Hallazgos relevantes del estudio para comprender el alcance del calentamiento global
Las investigaciones sugieren que el casquete alcanzó su extensión mínima hace unos 3000 años. Sin embargo, el calentamiento global detuvo la nueva extensión que se venía desarrollando. Los glaciares se encuentran bajo riesgo con la necesidad de tomar medidas urgentes. Pero en este caso, los estudios demuestran que la Tierra pudo haber generado una era glacial más temprana de lo pensado.
Cabe destacar que las eras glaciales suceden en procesos de miles de años que se gestionan de manera natural. El paso del tiempo hace que los glaciares crezcan y se puedan extender por más territorios. No obstante, con las presiones del calentamiento global y el deshielo se generan veranos más calientes, y se frena la posibilidad de crecimiento.
A medida que las condiciones atmosféricas son favorables para acumular más nieve y crear inviernos más fríos, las radiaciones solares se distribuyen hacia otras regiones. Pero, con la quema de combustibles fósiles, parece que esta situación es improbable, ya que los veranos están siendo más calurosos y largos, lo que provoca que el hielo se derrita más rápido de lo que puede extenderse.
Por lo tanto, la masa de hielo que llevaba 2000 años creciendo ha frenado su desarrollo. De hecho, señalan que a este ritmo, el casquete de Barnes podría desaparecer completamente en los próximos siglos. Si desaparece este último vestigio de la era glacial, es posible que se presente una transformación para las expansiones glaciales del futuro.
Las emisiones son capaces de alterar los ciclos naturales
Además de revelar el freno de la siguiente era glacial, el estudio es una muestra de cómo la actividad humana y la contaminación pueden influir en los procesos naturales del planeta. Un ciclo que llevaba miles de años desarrollándose puede ser modificado por el calentamiento que se presencia en la Tierra.
El calentamiento está debilitando océanos, funciones vitales de los ecosistemas y generando pérdidas en la biodiversidad. Por tanto, el freno de la era glacial no es un beneficio para la humanidad; por el contrario, es una situación de alerta para comprender el aceleramiento del calentamiento, que es capaz de detener procesos naturales de miles de años.
La investigación es un aporte para el desarrollo de acciones climáticas urgentes que impulsen la adaptación y restauración de ecosistemas a nivel mundial, a fin de frenar la aceleración del calentamiento global.
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