Un estudio realizado en Estados Unidos sobre pobreza energética muestra que las viviendas en el sur y el suroeste podrían beneficiarse de más ayuda para los costos de energía, debido a la creciente necesidad de aire acondicionado en un clima cada vez más cálido.
El impacto del cambio climático en la pobreza energética en el sur de EE.UU.: Un análisis del MIT
Un número creciente de estadounidenses que enfrentan dificultades para pagar la energía de su hogar se concentra en el sur y suroeste del país, debido al aumento del uso de aire acondicionado en lugar de calefacción. Esta tendencia climática es resaltada en un estudio reciente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Desigualdad en los subsidios energéticos federales
La investigación revela que el programa federal de subsidios energéticos, conocido como Programa de Asistencia Energética para Hogares de Bajos Ingresos (LIHEAP, por sus siglas en inglés), no se ha adaptado a estos cambios recientes. A pesar de que las temperaturas más altas han incrementado la demanda de aire acondicionado en el sur, los fondos distribuidos por este programa no se alinean adecuadamente con las nuevas necesidades energéticas.
Entre 2015 y 2020, el estudio evaluó la «carga energética», definida como el porcentaje de los ingresos que los hogares destinan a pagar sus facturas energéticas. Según los investigadores, los hogares con una carga energética superior al 6% de sus ingresos se consideran en «pobreza energética». Con el calentamiento global, se espera que las temperaturas en el sur de EE.UU. continúen aumentando, lo que añadirá presión financiera a los hogares que ya dependen del aire acondicionado. Mientras tanto, las regiones más frías podrían beneficiarse de inviernos más suaves, reduciendo así los costos de calefacción.

Aumento de la carga energética en el sur
El estudio, coescrito por Christopher Knittel, economista de energía del MIT, destaca que entre 2015 y 2020 la carga energética aumentó en general, con una marcada tendencia hacia el sur. Según Knittel, “la distribución de los subsidios federales no está bien alineada con las actuales concentraciones de pobreza energética”. El artículo titulado «Las asignaciones de recursos federales de EE.UU. son inconsistentes con las concentraciones de pobreza energética» será publicado en la revista Science Advances.
Los autores del estudio incluyen a Carlos Batlle, profesor de la Universidad de Comillas en España y del MIT, junto con otros académicos del MIT que utilizaron técnicas de estimación basadas en aprendizaje automático para analizar los datos energéticos.
Cambios regionales y demográficos
El estudio, basado en datos de unos 20,000 hogares estadounidenses, muestra cómo la carga energética ha cambiado en los últimos años. En 2015, los estados con mayor pobreza energética fueron Maine, Mississippi, Arkansas, Vermont y Alabama. Para 2020, los estados del sur, como Mississippi, Arkansas y Alabama, ocuparon las primeras posiciones, reflejando el creciente impacto del calor extremo.
El análisis también destaca un cambio demográfico. En 2015, el 23% de los hogares en pobreza energética vivía en áreas urbanas, mientras que para 2020 esa cifra se redujo al 14%, subrayando el aumento de la pobreza energética en las zonas rurales.
Desafíos del cambio climático en el sur
Con los inviernos más suaves en el norte y las temperaturas cada vez más altas en el sur, los investigadores advierten que las familias en el sur están cada vez más vulnerables. Knittel subraya que esta región, con menor capacidad de respuesta al cambio climático, ya está agobiada por la pobreza energética.

¿Es suficiente el programa LIHEAP?
El estudio también analiza cómo el programa LIHEAP, creado en 1981, no refleja las necesidades actuales, ya que las fórmulas de asignación se basan en criterios obsoletos. Aunque el programa fue actualizado en 1984 para incluir el aire acondicionado, no se han realizado ajustes significativos para abordar el aumento de las temperaturas en las últimas décadas.
El estudio concluye que para garantizar que ningún hogar estadounidense enfrente pobreza energética, el presupuesto del LIHEAP debería cuadruplicarse. Los investigadores también proponen un nuevo modelo de financiación que priorizaría la ayuda a los hogares más desfavorecidos y garantizaría que ningún hogar tenga una carga energética superior al 20,3%.
Optimización en la distribución de recursos
Finalmente, el equipo del MIT sugiere que se podría optimizar la distribución de los fondos, asegurando que ningún estado reciba menos ayuda que otro. Esta redistribución ayudaría a mitigar los efectos del cambio climático y la pobreza energética de manera más equitativa en todo el país.
Ecoportal.net
Con información de: https://www.eurekalert.org/
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