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Clima

El PNUMA insiste en acelerar los recortes drásticos de emisiones para mitigar la duración del exceso térmico y evitar catástrofes extremas

Por Luz Vaquero · 2 octubre, 2026 · 2:46 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El PNUMA insiste en acelerar los recortes drásticos de emisiones para mitigar la duración del exceso térmico y evitar catástrofes extremas
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Durante el 2024, el mundo alcanzó su primer año en el que la temperatura media del planeta subió por encima del límite crítico que se define como 2,7 °F en comparación con los niveles preindustriales. Ante esta innegable realidad climática, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte en su nuevo informe que la humanidad se está dirigiendo hacia un futuro mucho más caliente que el que propone el Acuerdo de París, ya que si se completan todas las políticas y todos los compromisos existentes, el calentamiento global alcanzará como mínimo los 3,24 °F.

La trayectoria del exceso de temperatura y sus impactos irreversibles

El exceso de temperatura no es un evento súbito, sino una trayectoria compleja que se extiende a lo largo de muchas décadas. Este camino térmico sigue cuatro etapas fundamentales: la superación del límite de 2,7 °F, un pico que idealmente debería mantenerse por debajo de los 3,6 °F, una fase de decrecimiento y, por último, la estabilización del clima.

La forma concreta de esta curva es muy relevante a la hora de evaluar el riesgo global, ya que la duración de la sobrepasada y la magnitud del pico son decisivas a la hora de evaluar la magnitud de sus impactos. Sin embargo, la fase de descenso térmico no está asegurada y depende única y exclusivamente de las drásticas acciones de mitigación que se hagan a día de hoy y se mantengan hacia el futuro.

Más allá de ir permanentemente hacia adelante de los 2,7 °F de sobrepasadas de temperatura climatológica, la dirección de los impactos del clima cambia de forma no lineal y se suma a lo largo del tiempo. Esta aceleración térmica puede acabar provocando puntos de inflexión ecológicos completamente irreversibles como el retroceso de la selva amazónica, el deshielo masivo del permafrost y el colapso definitivo de las inmensas capas de hielo polares.

Estrategias de mitigación y las limitaciones de la captura de carbono

Para contrarrestar esta preocupante situación, el informe propone que la mitigación y la adaptación climáticas tengan lugar de manera simultánea, a gran escala y con una estrecha ambición entre ambas. Lograr cero emisiones netas puede ser una medida suficiente para detener el calentamiento momentáneamente, pero estabilizar el clima a menos de 2,7 °F requiere que la economía mundial alcance emisiones netas negativas.

La mitigación insuficiente puede forzar a las comunidades y a los ecosistemas hasta sus límites absolutos de adaptación, adentrándonos en un mundo en el que los riesgos climáticos se profundizarían hasta el punto en que la adaptación ya no sería una opción. En este amplísimo proceso de enfriamiento, eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera puede ser muy necesario, pero no es una varita mágica. Las prácticas convencionales basadas en la ecología, como la reforestación, obligan a cambiar drásticamente el uso de la tierra agrícola y no garantizan un almacenamiento seguro dada la creciente amenaza de los incendios forestales.

Incertidumbre climática y los retos de la gobernanza a escala mundial

Una vez que las temperaturas finalmente bajen, el mundo no volverá simplemente a su estado «normal» anterior a la industrialización. Al sobrepasarse el umbral de los 2,7 °F, deberán producirse enormes cambios ineludibles en los sistemas humanos y ecológicos, aunque el ritmo y la magnitud de dichos cambios siguen siendo enormes incógnitas científicas.

Mirey Atallah, jefa de la Subdivisión de Adaptación y Resiliencia del PNUMA, relata que el sistema climático es como una enorme caldera en la que el calor acumulado dura mucho tiempo y no desaparece rápidamente, los océanos y los enormes ecosistemas tardan décadas o mucho más tiempo en responder al enfriamiento atmosférico esperado. Esta larga fase de enfriamiento térmico hace surgir profundas incógnitas éticas y de gobernanza a escala internacional.

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Luz Redactora
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