El empaque de muchos alimentos podría empezar a costar más por un cambio en la forma de gestionar sus residuos.
Durante mucho tiempo, las compañías vendieron sus productos en envases de un solo uso sin asumir una mayor responsabilidad sobre lo que ocurría con ellos una vez que terminaban en la basura.
Pero California quiere cambiar ese sistema.
La nueva ley amplía la responsabilidad de las empresas sobre la gestión y el reciclaje de los envases que ponen en el mercado.
Esta medida ecológica puede subir los precios de algunos productos que compras en el supermercado.
Pero ¿cómo podría terminar afectando este cambio al precio final de los alimentos?
¿Quién ha estado pagando realmente por toda la basura que tiramos?
Durante años, buena parte del costo de recoger y gestionar residuos como bolsas de papas fritas, cajas de cereal o botellas de plástico fue asumido por los municipios y los contribuyentes, mientras que los fabricantes tenían una responsabilidad mucho más limitada sobre esos envases una vez desechados.
Gran parte de ese costo recaía en las ciudades y en los propios ciudadanos a través de impuestos locales y tarifas de recolección de residuos.
El verdadero costo de gestionar esos residuos casi nunca aparecía reflejado en el precio de los productos.
Con la ley SB 54, California quiere cambiar esa situación y ampliar la responsabilidad de las marcas sobre los envases que introducen en el mercado.
La idea es que las empresas diseñen empaques más fáciles de reciclar o contribuyan económicamente a gestionar esos residuos.
Sin embargo, este cambio no será gratuito.
Como adaptar sus procesos puede representar un gasto importante, algunas empresas podrían absorber ese costo, rediseñar sus envases o trasladar una parte al precio final de sus productos.
¿Cómo el nuevo sistema podría encarecer nuestras compras diarias?
Muchas empresas tendrán que cumplir una serie de requisitos técnicos y administrativos para adaptarse a la nueva ley.
Entre ellos se encuentran el registro dentro del sistema, el pago de nuevas cuotas y el cumplimiento de objetivos para reducir el uso de plásticos de un solo uso y modificar sus envases.
Según CalRecycle, cada compañía podrá elegir una estrategia diferente para afrontar estos nuevos costos.
Algunas podrán absorber parte del gasto reduciendo sus márgenes de beneficio.
Otras invertirán en nuevos materiales o rediseñarán sus envases para cumplir con la normativa.
Y también habrá empresas que decidan trasladar una parte del costo al precio final de sus productos.
Cumplir con la nueva normativa supondrá nuevos costos para muchas empresas, aunque el impacto económico dependerá de cómo cada una decida adaptarse a las exigencias de la ley.
Aunque todavía no es posible saber cuál será el efecto definitivo sobre los precios, ya existen distintos escenarios que ayudan a dimensionar el posible impacto.
En uno de los escenarios analizados durante el debate sobre la norma, si las empresas trasladaran todo el costo al consumidor, los hogares podrían pagar entre 66 y 190 dólares más al año en sus compras.
En otro escenario, si las marcas absorbieran la mayor parte del gasto y solo trasladaran una pequeña parte al comprador, el incremento promedio rondaría los 20 dólares al año por persona.
Los pequeños comercios también podrían verse afectados.
Si reciben productos con precios más altos por parte de sus proveedores, podrían verse obligados a ajustar los precios en sus estantes para mantener sus márgenes.
Cada empresa elegirá una estrategia distinta según su tamaño, sus costos y el nivel de competencia en su sector.
Algunas invertirán en tecnología para fabricar envases más ligeros y fáciles de reciclar.
Otras podrían optar por trasladar una parte del nuevo costo al consumidor.
Pero ¿cuánto terminarán subiendo realmente los precios?
La transformación que no ocurrirá de un día para otro
A pesar de que el debate sobre esta ley ya genera preocupación entre fabricantes, distribuidores y comerciantes, los cambios no llegarán de inmediato a los supermercados.
La implementación será gradual para que las empresas tengan tiempo de adaptarse.
Aunque ya comenzaron los registros y la entrega de información, los primeros pagos ambientales obligatorios empezarán en 2027.
A partir de esa fecha, las exigencias aumentarán de forma progresiva y la ley establece como objetivo que, para 2032, el 100 % de los envases vendidos en California sean reciclables o compostables.
El impacto real que las familias noten en su presupuesto dependerá de numerosos factores.
La capacidad de los fabricantes para innovar, el desarrollo de procesos de producción más eficientes y la competencia entre las cadenas de supermercados influirán en el impacto final sobre los precios.
Solo con el tiempo se sabrá cuánto del nuevo costo absorberá la industria y cuánto terminará reflejándose en el precio que pagan los consumidores en el supermercado.
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