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Economía

La degradación del 40 % de las tierras amenaza las cadenas de suministro y el crecimiento económico

Por Aura N. · 15 septiembre, 2026 · 10:49 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
La degradación del 40 % de las tierras amenaza las cadenas de suministro y el crecimiento económico
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El planeta y las potencias del mundo se están viendo afectados por la degradación de tierras que influye en la productividad y el desarrollo. De acuerdo con un análisis del Banco Mundial, los suelos degradados generan un grave problema para las economías, ya que atentan contra sectores clave de la cadena de suministros e impiden el crecimiento económico en el largo plazo.

Los suelos degradados influyen en la economía

El medio ambiente y la degradación de suelos juegan un papel fundamental en la economía. Se podría pensar que el desarrollo de la economía no se relaciona directamente con el daño a los ecosistemas, pero la verdad es que existe una relación estrecha en sectores económicos prioritarios como la alimentación y las energías.

Un suelo degradado significa que no tiene los nutrientes necesarios para producir. Por lo tanto, la agricultura o ganadería deja de ser una opción y atenta contra la cadena alimentaria básica. Sumemos que los suelos degradados son en parte por el calentamiento global, las sequías e incendios forestales, lo que también afecta a los recursos.

Una degradación de tierras implica que los recursos de agua disminuyan; y en consecuencia, se pone en riesgo la generación eléctrica por sistemas de enfriamiento que necesitan de grandes cantidades de agua. Por lo tanto, cada dólar que se invierta en medio ambiente y restauraciones se multiplica en más para el futuro de la economía, al crear sistemas resilientes, flexibles y que se adaptan a los cambios para evitar pérdidas millonarias. 

Implicaciones en materia económica por la degradación de tierras

De acuerdo con el Banco Mundial, actualmente en el mundo hay cerca del 40 % de tierra degradada, lo que implica un deterioro fuerte de la economía. Por cada terreno perdido se traduce en que tierras inutilizables para producir o cultivar, y esto a su vez, representa una inseguridad para la supervivencia en el futuro.

Los compromisos de sostenibilidad frente a la incertidumbre global aseguran estabilidad para el largo plazo y generan una oportunidad de crecimiento. El deterioro de suelos reduce la productividad de la tierra, socava la seguridad alimentaria, aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero y amenaza el sustento de los 1300 millones de personas que viven en tierras degradadas.

Según el Banco Mundial, la estimación por la degradación de la tierra tiene un costo a la economía mundial de unos US$878 000 millones al año. Además, afecta de manera desproporcionada a los países de ingresos bajos y medios, donde los medios de subsistencia basados ​​en la tierra son más comunes y la capacidad de restauración es más limitada.

Si no se controla, la degradación desestabiliza los mercados, debilita las cadenas de suministro e impone riesgos crecientes a los sistemas financieros y las instituciones públicas a nivel mundial. De igual manera, reduce los rendimientos agrícolas, agota los recursos naturales y erosiona la belleza natural que sustenta el turismo, lo que eleva los precios de los alimentos, disminuye los ingresos y erosiona el capital natural que sustenta las economías locales y nacionales.

Soluciones que evolucionan hacia economías más flexibles y adaptables al clima

El Banco Mundial relata soluciones con innovación financiera y avances tecnológicos que permitan movilizar financiación y conocimientos especializados a gran escala. Se busca mejorar la calidad del financiamiento climático al sector agrícola, así como crear sistemas de incentivos a la biodiversidad y restauración ecológica.

Adoptar un enfoque de gestión en el uso de tierras puede combatir la degradación de la tierra y, al mismo tiempo, generar beneficios cruciales como la creación de empleo y la resiliencia ante el cambio climático. La tecnología permite una mejor gestión del paisaje gracias a datos y análisis más precisos, lo que facilita la toma de decisiones de planificación más acertadas.

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