El gobierno de Donald Trump volvió a colocar la exención de aranceles en el centro del debate económico global cuando en su declaración aseguró que su política arancelaria será de amplio alcance, sin espacio para excepciones duraderas.
Este mensaje se dio tras la sorpresiva decisión de eximir de manera temporal de impuestos ciertos productos tecnológicos y el líder republicano dejó en claro que no se trata de una retirada de sus políticas, sino de un ajuste estratégico.
Luego, el líder republicano insistió en que no hay manera de escapar ante estas medidas, debido a las balanzas comerciales que considera injustas, remarcando a China como el principal infractor. Esta medida fue interpretada como una dilatación en el enfoque, pero el mandatario aclaró que estos productos ya estaban bajo un arancel del 20%, las tasas impositivas llegaron a 145 % en algunos productos chinos, provocando una reacción en espejo por parte de Pekín.
Según avisó Trump: no se trata de una exención real
Mientras la Casa Blanca insiste en que el objetivo es proteger la seguridad nacional, Trump en su publicación en Truth Social, no se trata de una excepción real pese a que esto parecía una tregua era, una reubicación técnica.
En este aspecto, los smartphones, chips y computadoras fueron momentáneamente retirados de los llamados “aranceles recíprocos”, pero serán gravados bajo otra categoría en breve. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, confirmó que la medida solo tiene carácter provisional.
En sus palabras, se trata de ganar tiempo para aplicar un esquema arancelario más específico, centrado en semiconductores y productos farmacéuticos. Ambos sectores están en la lista de prioridades para el próximo paquete impositivo, que será definido en uno o dos meses.
Los dichos del secretario de Comercio y la seguridad local
Según expresó Lutnick, los artículos serán incluidos en los aranceles semiconductores, quedando sujetos a condiciones que no se negocian tratando de que esta medida incentiva el retorno de la manufactura tecnológica a suelo estadounidense.
Remarcando que no se puede depender de otros países, la administración de Trump justifica su estrategia dando motivos de defensa económica, indicando la dependencia de cadenas de suministro extranjeras, sobre todo en componentes electrónicos.
Asimismo, desde Washington buscan evitar ser rehén de países “hostiles”, y por ello está evaluando la producción nacional como una necesidad, no una opción. Esto se enmarca en una investigación bajo la Sección 232, centrada en el impacto de las importaciones tecnológicas sobre la seguridad nacional.
La promesa del presidente estadounidense para la industria de su país
Con las medidas que viene incorporando, el presidente norteamericano sostiene la importancia de tener medidas más proteccionistas de cara a lo que viene y por ello tensa su relación con China. El mandatario prometió una “Edad de Oro” para la industria estadounidense.
Al proponer una reducción de impuestos, menos regulación, empleos bien remunerados y manufactura interna reforzada, la presión para mover la producción tecnológica al país también afecta a las farmacéuticas.
Según Lutnick, medicamentos esenciales deben producirse dentro de EE.UU (Bukele busca reforzar relaciones con Trump). El mismo principio se aplicará al diseño y fabricación de semiconductores, considerados clave para mantener la independencia tecnológica frente a China y otros actores globales.
Las decisiones arancelarias despertaron la confusión y el caos político
La Oficina de Aduanas dio a conocer un aviso que parecía contradecir las declaraciones de Trump, el documento decía que ciertos dispositivos quedarían fuera del régimen recíproco si ingresaban al país tras el 5 de abril.
Asimismo, la senadora Elizabeth Warren remarcó que la política comercial de Trump es “caótica y corrupta”, acusando favoritismo. Los analistas financieros, vieron en la exención una buena noticia temporal para firmas como Apple y Nvidia, pero advirtieron incertidumbre.
Mientras tanto, JPMorgan elevó al 60 % la probabilidad de una recesión, y Goldman Sachs la ubicó en 45 %. La política arancelaria, sumada a los altos niveles de deuda y al aumento de costos energéticos, genera un escenario volátil.
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