Cada año, millones de personas visitan Disneyland, uno de los destinos turísticos más populares de Estados Unidos y una importante fuente de empleo para miles de trabajadores.
Sin embargo, como ocurre en muchos otros sectores, la inflación también ha llegado al parque.
Los precios han sorprendido incluso a quienes llevaban meses ahorrando para este viaje.
Muchas familias llegan con el presupuesto prácticamente cerrado después de calcular el costo de las entradas, el hotel y el estacionamiento. La sorpresa aparece una vez dentro del parque, donde muchas compras cotidianas cuestan un poco más que hace apenas unos meses.
¿Es posible que una visita cuidadosamente planificada termine costando bastante más de lo previsto?
Qué está ocurriendo con los precios en Disneyland
El mayor cambio no está en las atracciones ni en los espectáculos, sino en algo mucho más cotidiano: los alimentos y las bebidas que miles de visitantes compran durante su recorrido por el parque.
Un análisis detectó cambios de precio en 917 productos distribuidos en 178 restaurantes, cafeterías y puestos de comida del complejo, poco antes del inicio de la temporada de vacaciones.
Pero no hubo un aumento igual para todos los productos.
Algunos subieron alrededor de 50 centavos de dólar, otros aumentaron US$1 y varios de los alimentos más económicos registraron incrementos porcentuales mucho mayores.
Eso hace que sea difícil calcular de antemano cuánto terminará gastando cada familia durante la visita.
Los nuevos aumentos en los menús del parque
El impacto se nota especialmente cuando llega la hora de comer o comprar un snack.
Algunos de los productos más populares, como las palomitas de maíz o el tradicional Dole Whip, aumentaron entre 20 y 50 centavos de dólar.
Pedir un café o una simple rebanada de pizza cuesta ahora US$1 más que antes.
Algunos de los productos más económicos fueron precisamente los que registraron los mayores incrementos porcentuales.
Es el caso de las mandarinas, cuyo precio aumentó un 25 %.
En conjunto, el análisis calculó un incremento promedio del 8,1 %. Sin embargo, el impacto final dependerá por completo de lo que cada visitante decida comprar durante el día.
Cómo ahorrar sin renunciar al sueño de Disneyland
A pesar del aumento de precios, todavía existen formas de controlar mejor el presupuesto sin dejar de disfrutar de la visita.
Una de ellas pasa por aprovechar una política que muchos visitantes desconocen.
Disneyland permite ingresar determinados alimentos y bebidas desde el exterior, siempre que no se lleven envases de vidrio ni comidas que necesiten calentarse.
Comprar agua, refrescos o pequeños snacks dentro del parque puede aumentar poco a poco el gasto total de la jornada.
En cambio, una familia que lleve botellas reutilizables, agua y algunas meriendas permitidas desde el exterior puede reducir de forma significativa ese gasto sin renunciar a disfrutar del parque.
La diferencia entre comprar todas las bebidas y los snacks dentro del complejo o llevar parte de ellos desde casa puede ser notable al final del día, especialmente para las familias numerosas. Con una buena planificación, es posible controlar mejor el presupuesto sin dejar de disfrutar de la experiencia que ofrece Disneyland.
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