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Economía

La FAO busca acelerar la transición hacia una economía sostenible que optimice el uso de recursos biológicos y reduzca el desperdicio

Por Luz Vaquero · 22 septiembre, 2026 · 7:30 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
La FAO busca acelerar la transición hacia una economía sostenible que optimice el uso de recursos biológicos y reduzca el desperdicio
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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha intensificado su trabajo a nivel mundial para acelerar el proceso de transformación hacia una bioeconomía para la sostenibilidad, buscando una transformación estructural orientada a la mejora de la producción, utilización, conservación y regeneración de los recursos biológicos. La FAO lleva a cabo la creación de una nueva plataforma digital que recoge los datos, conocimientos y herramientas analíticas y busca generar respuestas que enfrenten problemáticas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la inseguridad alimentaria.

Alcance de la bioeconomía y el papel de las nuevas tecnologías

El concepto de bioeconomía atañe a un conjunto extremadamente amplio de sectores productivos, extensibles desde la agricultura, la silvicultura, la pesca y la acuicultura tradicional hacia la avanzada manufactura de alimentos, productos de base biológica, así como también al desarrollo de energías renovables. Este nuevo diseño de la economía se caracteriza fundamentalmente por ser capaz de permitir la conjunción de los recursos biológicos naturales y las tecnologías de punta.

Se puede aplicar sobre millones de acres de tierras cultivables y áreas forestales, llevada a cabo por las industrias para obtener más rendimiento de la biomasa haciendo menos uso de materias vírgenes, e implicando un elenco importante de inversiones que combina la calificación estricta de los recursos naturales con la biotecnología comercial.

La FAO trabaja con gobiernos y socios internacionales para asegurarse de que el magnífico potencial de la economía biológica no quede subdesarrollado, especialmente en los países en desarrollo donde la disponibilidad de estos recursos naturales es más abundante. A través de la mejora de las cadenas de valor y el apoyo en las estrategias nacionales, la FAO se propone procesar millones de toneladas cortas de residuos agrícolas y forestales, transformándolos en insumos valiosos para la bioenergía y los bioplásticos.

Incremento del mercado internacional y posibilidades de inversión

El potencial financiero de la transformación productiva ha despertado la atención de los principales foros económicos del mundo, haciendo que la bioeconomía pase a ser reconocida como una palanca de desarrollo sin igual. Según el informe anual correspondiente a la situación del sector elaborado por el Foro Mundial de la Bioeconomía, el valor total que tendría este mercado es actualmente de aproximadamente US$4 billones. Sin embargo, recientes proyecciones realizadas por el Instituto Henderson de Boston Consulting Group (BHI) indican que si se aplican las políticas adecuadas y se escalona la innovación tecnológica, el valor internacional de la bioeconomía podría alcanzar un total de US$30 billones para el 2050.

Este crecimiento estimado pone de manifiesto que la inversión en capital natural no es solo una cuestión de responsabilidad empresarial, sino que representa la opción de un mercado muy rentable. La protección de los ecosistemas que regulan las temperaturas ambientales, mediante la disminución del efecto de las olas de calor, muchas veces superiores a los 95 °F durante el verano, es clave para mantener los rendimientos biológicos que alimentan el sector.

Cooperación multilateral y liderazgo del G20

Conociendo la influencia determinante que tendrán sus políticas en el futuro del comercio y de la conservación, las economías más potentes del planeta han comenzado a dar forma a marcos de cooperación técnica de alto nivel.

Un reciente balance global, publicado por NatureFinance y FGV-CES con el apoyo de decenas de organizaciones de la sociedad civil, demuestra que los Estados miembros del G20 ya están avanzando en el diseño y la implementación de estrategias relacionadas con la bioeconomía, aunque claramente con diferencias en sus enfoques de carácter regulatorio. Esa puja de intereses permite corroborar que el desarrollo biológico y el impacto tecnológico se han asentado sin lugar a dudas en la cabeza de la agenda geopolítica contemporánea.

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