La firma privada de inteligencia de mercado Industrial Info Resources (IIR) dio a conocer estadísticas acerca del estado actual de la industria del hidrógeno azul en EE. UU., y señaló que la caída de la demanda y la pérdida de subsidios federales podrían conducir a la paralización de los proyectos del sector.
El pronóstico para el hidrógeno azul en EE. UU.
El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca marcó una nueva era en el mercado de los combustibles limpios que, a inicios del siglo XXI, fueron promovidos como la alternativa ideal para propulsar el desarrollo económico sin agravar la contaminación ambiental.
En plena reconfiguración del panorama energético de la mano del ascenso de la IA y la expansión de los centros de datos, la administración republicana optó por darle la espalda a los proyectos para generar energía renovable y, en su lugar, priorizó la producción de petróleo y gas natural licuado.
En esta línea, las restricciones para el acceso a fondos estatales provenientes de la industria verde se volvieron una realidad que, según informes de las agencias Wood Mackenzie y Council on Foreign Relations, ponen en riesgo la continuidad de iniciativas de energía solar y eólica en el país.
Fenómeno similar estaría afectando al área del hidrógeno azul, el amoníaco y el metanol que, según IIR, «se enfrenta a una ola de contratiempos», con la posibilidad de que alrededor de US$45 mil millones de inversión corran riesgo por el estancamiento de los proyectos.
A partir de sus estimaciones, la consultora señaló que cerca del 65 % del capital total actualmente se encuentra en la categoría de baja probabilidad de inicio de construcción, dada la disminución de la demanda de este suministro.
En concreto, los compradores estarían negados a pagar los elevados costos de un combustible premium, diseñado exclusivamente para reducir las emisiones de carbono, lo que dejaría a importantes corporaciones como ExxonMobil sin compromisos de compra suficientes para expandir su producción.
A este factor se suma el precio en alza para la construcción de la infraestructura especializada, que pone en duda las posibilidades reales de recuperar la inversión con margen de ganancia. Finalmente, el documento apunta a la pérdida de subsidios federales como la tercera influencia que impulsaría el declive del área.
La caída de los proyectos de Air Products y ExxonMobil
La situación actual de esta industria se vio agravada por el retroceso de dos iniciativas de envergadura que prometían estimular de forma determinante la generación de hidrógeno azul en EE. UU.: se trata de los planes de Air Products & Chemicals en Luisiana y de ExxonMobil en Baytown, Texas.
En el primer caso, la firma anunció la cancelación de sus planes para edificar un complejo de hidrógeno azul y amoníaco, pensado para alimentar a la red de gasoductos del Golfo de México. «Las estimaciones de costos para el proyecto alcanzaron los US$9 mil millones, y Air Products reconoció que amortizaría US$2,9 mil millones de dólares en pérdidas», reveló el informe.
Por su parte, la iniciativa de ExxonMobil fue congelada ante el retiro del respaldo financiero estatal para la continuación de las obras. En consecuencia, se detuvo la construcción de una planta pensada para producir 1000 millones de pies cúbicos diarios de hidrógeno azul y amoníaco.
Cabe destacar que desde IIR también señalaron que «el proyecto de ExxonMobil ya enfrentaba serias dudas antes de la decisión de la administración Trump», ya que los costos operativos se dispararon y «los retrasos se acumularon».
El caso de los fertilizantes
Mientras tanto, y luego de sufrir el impacto del desabastecimiento por el bloqueo del estrecho de Ormuz, el mercado de los fertilizantes en EE. UU. mantiene un ritmo de crecimiento estable, en parte relacionado con el interés del gobierno de asegurar la producción local del suministro para reducir importaciones.
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