La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) destacó el crecimiento de la economía espacial de la mano de la inversión privada y con el respaldo de los gobiernos. De cara al futuro, el espacio promete convertirse en un área fundamental para el desarrollo energético, fenómeno que abre discusión acerca de las consecuencias ambientales y el costo financiero de la generación de basura espacial.
Las grandes empresas y los gobiernos apuestan por el potencial financiero del espacio
El boom de los centros de datos abrió paso a la problemática de la gestión de recursos terrestres e hídricos para el avance de los ambiciosos proyectos financiados por empresas como OpenAI, Amazon o Microsoft. Y mientras el debate legislativo para hacer frente a las demandas corporativas y las inquietudes comunitarias continúa en curso, las firmas estudian el espacio exterior como área clave para apuntalar el progreso de la IA.
Al respecto, la organización EarthJustice advirtió sobre las iniciativas vigentes para desplegar satélites alrededor del planeta y conformar los primeros campus de centros de datos. Según reportó, el número de satélites alcanzará los 15 mil este año, con expectativas de que se sumen alrededor de 58 mil más para 2030.
Ante este escenario, la OCDE emitió el informe «Panorama general de la economía espacial en 2026», en el que pronostica la consolidación de un rubro que no tardará en «desempeñar un papel cada vez más importante en la infraestructura crítica y la economía general». El organismo señaló que los presupuestos civiles para el sector alcanzaron los US$46 400 millones en 2025, un 14,5 % en relación a las cifras de 2022.
Asimismo, afirmó que los principales inversores (además de los privados) fueron los gobiernos, mediante las agencias espaciales civiles, que financian proyectos satelitales de observación meteorológica, exploración e investigación en general. Otras motivaciones son la defensa y seguridad nacional, que explican el establecimiento de redes satelitales para comunicaciones blindadas, inteligencia y vigilancia.
«Los gobiernos siguen siendo fundamentales para dirigir el desarrollo de mercados espaciales cada vez más competitivos», remarca el informe, además de explicar que se trata de sistemas que dan soporte a «más de la mitad» de las infraestructuras y servicios críticos de los países miembros de la OCDE.
«Nuestros sistemas de transporte, redes energéticas, comunicaciones y alimentos dependen de la economía espacial», señaló Mathias Cormann, secretario general. En cuanto al capital privado, está siendo inyectado en megaproyectos encabezados por firmas de primer nivel, como SpaceX o Rocket Lab, y conformó un flujo de entre US$11 mil millones y US$13 mil millones en 2025, alcanzando el nivel de inversiones más alto desde 2021.
EE. UU. y China lideran los lanzamientos espaciales
Asimismo, la OCDE explicó que el desarrollo de la economía espacial está apuntalado en lanzamientos orbitales correspondientes a sectores específicos: apenas 12 países más la Agencia Espacial Europea cuentan con la capacidad tecnológica para fabricar y despegar cohetes. De esta manera, se genera un cuello de botella estratégico que favorece a EE. UU. y a China.
Cabe destacar que la potencia americana lidera el sector, habiendo logrado el 55 % de los lanzamientos orbitales y el 87 % de los objetos lanzados en 2025, seguida por China, que representó el 28 % de los lanzamientos y el 8,4 % de los objetos. «La participación en la economía espacial se está ampliando, pero la capacidad de lanzar y operar a gran escala no lo está haciendo», advirtió el organismo.
Riesgos ambientales y financieros de la basura espacial
Por último, la OCDE se refirió a la proliferación de los satélites como una problemática que afecta a la salud ambiental y también a la economía. Según su análisis, la basura espacial representa un peligro para el equilibrio ecológico, pero también para los sistemas de telecomunicaciones, GPS, monitoreo meteorológico y seguridad y defensa, cuyas operaciones, de verse impedidas, pondrían en riesgo US$200 mil millones.
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