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Energía

Setenta pequeñas cajas solares están haciendo algo que la red eléctrica todavía no consigue en partes de Nigeria, mantener luces, teléfonos y negocios funcionando todos los días y durante las noches

Por Skarlett Soto · 28 julio, 2026 · 3:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Setenta pequeñas cajas solares están haciendo algo que la red eléctrica todavía no consigue en partes de Nigeria, mantener luces, teléfonos y negocios funcionando todos los días y durante las noches
Fuente: Créditos Ecoportal, imagen editada por IA
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Para muchas familias en Nigeria, la noche no trae descanso.

Cuando el sol se oculta, la rutina se convierte en una elección muy difícil.

Deben decidir si quedarse en una oscuridad casi total o gastar gran parte del dinero del día en gasolina para mantener encendido un ruidoso generador.

El problema parecía no tener solución, hasta que llegó una pequeña caja solar de solo 1,2 kWh.

Este pequeño sistema está llevando electricidad básica a comunidades donde durante años el acceso a la energía ha seguido siendo un desafío.

¿Puede una caja solar de solo 1,2 kWh marcar una diferencia en lugares donde la red eléctrica todavía no llega?

¿Por qué 1,2 kWh pueden cambiar el día de muchas personas?

Probablemente pienses que es una cantidad de energía pequeña. Pero en realidad es mucho más valiosa de lo que imaginas.

Con este dispositivo se puede almacenar electricidad durante el día para usarla en la noche.

Pero ¿qué podemos hacer con esa energía?

Para que tengas una referencia, con esa energía se pueden encender varias luces LED en una casa de campo durante toda la noche.

Se pueden cargar los celulares para que las familias no queden incomunicadas.

También pueden utilizar una computadora portátil, un ventilador o pequeños equipos eléctricos de bajo consumo.

Todas estas son cosas sencillas, pero muy necesarias para cualquier familia.

Sin embargo, debemos recordar que esta caja no reemplaza la red eléctrica.

No es una solución perfecta, pero representa un gran alivio para familias que han esperado durante años por soluciones que todavía no llegan.

Para un niño, significa poder estudiar sin respirar el humo tóxico de una lámpara de queroseno.

Para una familia, significa cenar con luz adecuada y, para un comerciante, representa la posibilidad de mantener su negocio abierto un poco más.

Una solución real para pequeños negocios y escuelas 

Los primeros resultados de esta iniciativa ya son una realidad en el estado de Kaduna.

Allí, 70 unidades del sistema «Powerbox SE» funcionan todos los días.

El dispositivo nació de una colaboración entre un fabricante de Nigeria y la University of Hertfordshire.

Todo esto fue impulsado por el profesor Hafiz Alaka.

Él creció en esta zona y sabe cómo se siente cuando no hay electricidad en casa.

Poco después de instalar los primeros equipos, las cosas empezaron a cambiar en la comunidad.

Los dueños de las tiendas pequeñas ahora pueden mantener sus negocios abiertos durante más tiempo después del atardecer. Esto les permite generar más ingresos sin tener que comprar combustible para un generador.

En las escuelas rurales, las cosas también han mejorado.

Los alumnos ahora tienen la posibilidad de seguir estudiando cuando cae la noche.

Los niños también pueden cargar sus teléfonos y tabletas para hacer sus tareas o utilizar otras herramientas educativas sin depender de un generador.

¿Es posible llevar esta tecnología a millones de personas?

Tener setenta cajas funcionando de forma continua en dos comunidades ofrece resultados prometedores sobre el funcionamiento del sistema.

Sin embargo, para llevar esta solución a millones de personas, es necesario superar desafíos de escala mucho más grandes.

La principal ventaja es que no utiliza tecnología importada que se dañe fácilmente por falta de repuestos.

La caja utiliza piezas que se consiguen y ensamblan en Nigeria. Esto ayuda a crear empleos y reducir los costos.

Las primeras instalaciones muestran que el dispositivo puede operar bajo calor intenso, polvo y otras condiciones exigentes, aunque todavía deberá demostrar ese rendimiento a una escala mucho mayor.

El mayor desafío ahora es conseguir el financiamiento necesario para pasar de una fabricación pequeña a una producción a gran escala.

Si se consigue esa inversión, el siguiente paso será demostrar que esta tecnología puede fabricarse, distribuirse y mantenerse a gran escala sin perder su bajo costo.

Las setenta unidades que ya funcionan son solo el comienzo. El verdadero reto será comprobar si una solución de unos pocos cientos de dólares puede fabricarse, distribuirse y mantenerse en miles de comunidades que todavía esperan una fuente de electricidad confiable.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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