Desde sus comienzos, el almacenamiento eléctrico ha tenido que enfrentarse a enormes retos técnicos, aunque la llegada de las baterías de iones de litio ha cambiado en buena medida esta realidad. La historia de esta tecnología empezó a gestarse a raíz de la crisis del petróleo de la década de 1970, cuando laboratorios y universidades de Estados Unidos, Europa y Japón, a partir de fondos públicos, establecieron las bases científicas para rebajar la dependencia mundial del crudo. En la actualidad, este mercado específico supera los US$150 000 millones por todo el mundo y se ha convertido en una de las tecnologías clave del siglo XXI. Más allá de su valor, las baterías se han convertido en un bien central para sectores muy estratégicos, como la industria automovilística, el equilibrio de redes eléctricas, los centros de datos o la robótica avanzada.
Desde el consumo electrónico portátil hasta la movilidad masiva
La introducción comercial de esta tecnología estuvo parcialmente desasociada del transporte, dado que se ocupó de la electrónica de consumo. A partir de 1991, empresas japonesas empezaron a comercializar los primeros productos, beneficiándose de la ligereza, compacidad y conocimiento de recarga que entonces ya requerían los teléfonos móviles y los reproductores musicales. Estos productos absorbieron el alto costo de producción inicial, lo que habilitó una escalada en la manufactura que nació de ir refinando los diseños en el continente asiático.
Ya en el nuevo milenio, las empresas coreanas ofrecieron unos diseños más planos o flexibles haciendo que, para el año 2010, el mercado mundial se multiplicara por diez en demanda y que el precio de las celdas cayera un 80 %. Esta baja de costos de producción fue el detonante de la industria del automóvil, la cual desarrolló vehículos eléctricos para el mercado masivo, multiplicando la demanda mundial por mil hacia el año 2025.
El ascenso de China hacia el liderazgo global
A principios de los años 2000, el país asiático identificó la electromovilidad como un medio por el que podría dominar la industria del automóvil y disminuir, o incluso eliminar, su dependencia de las importaciones de petróleo. A partir de esta fecha, y gracias a una planificación estratégica estatal muy rigurosa y detallada que fue estableciendo en sucesivos Planes Quinquenales, el gobierno de la República Popular China incentivó la demanda inicial electrificando flotas del transporte público y ofreciendo generosos subsidios al consumo particular a partir de 2013.
Para consolidar su dominio, el país restringió temporalmente el acceso al mercado interno de los fabricantes extranjeros y aseguró el control de materias primas críticas invirtiendo agresivamente en la refinación de minerales. Como resultado de estas políticas, el país asiático produce hoy más del 70 % de los automóviles eléctricos y se hace responsable del 85 % de la producción de baterías de iones de litio.
Los factores que dan forma a las lecciones para el desarrollo de nuevas industrias tecnológicas
La historia de esta tecnología expone que la construcción de una industria competitiva requiere la esperada combinación entre distintos tipos de excelencia científica y la capacidad manufacturera a gran escala. La experiencia de China enfatiza la necesidad de garantizar una demanda interna previsible, permitir el acceso a capital de riesgo paciente y mantener un compromiso político sostenido durante décadas de desarrollo industrial.
La situación actual es sobradamente más problemática porque se reconfigura constantemente. Los ciclos de innovación son veloces y los procesos de fabricación son de alta precisión. Para los países que buscan, precisamente, diversificar su cadena de suministros, atraer inversiones y forjar lazos colaborativos con los actuales líderes asiáticos, este supone el camino más práctico para achicar las distancias tecnológicas y garantizar su competitividad en la celebrada y largamente anunciada electricidad. Es así que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) destaca el rol clave de estas baterías para la transición energética.
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