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Energía

Cientos de buses escolares eléctricos ayudaron a sostener la red de California durante las olas de calor: Enviaron energía desde sus baterías y reforzaron la oferta

Por Skarlett Soto · 19 julio, 2026 · 4:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Cientos de buses escolares eléctricos ayudaron a sostener la red de California durante las olas de calor: Enviaron energía desde sus baterías y reforzaron la oferta
Fuente: Créditos Ecoportal, imagen editada por IA
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Los autobuses escolares eléctricos pueden hacer mucho más que transportar estudiantes.

En los días de calor extremo en California, mucha gente usa el aire acondicionado y pone al sistema eléctrico bajo una enorme presión.

Mientras tanto, cientos de autobuses escolares amarillos permanecen estacionados durante las vacaciones de verano.

Pero estos vehículos no tienen por qué quedarse completamente inactivos.

Sus enormes baterías pueden almacenar electricidad y devolver parte de esa energía a la red durante los momentos de mayor demanda.

Esta forma innovadora de aprovechar vehículos estacionados muestra que pueden convertirse en una herramienta para ayudar a proteger la red durante situaciones extremas.

¿Podría este modelo ayudar a evitar apagones en el futuro?

Cómo los autobuses estacionados pueden ayudar a la red eléctrica

Los autobuses escolares son una parte fundamental de la vida cotidiana en Estados Unidos.

Todos los días recorren rutas predecibles para llevar a millones de estudiantes a las escuelas.

Pero durante las vacaciones de verano pasan mucho tiempo estacionados.

Esto ocurre precisamente en una época complicada para la red eléctrica.

Cuando las temperaturas aumentan, millones de personas encienden sus aires acondicionados al mismo tiempo y el consumo de electricidad puede alcanzar niveles muy altos.

En California encontraron una forma de aprovechar esos enormes vehículos que permanecen estacionados durante horas.

En lugar de dejar sus baterías sin utilizar, comenzaron a usarlas para almacenar electricidad y devolver parte de esa energía a la red cuando más la necesita.

Pero ¿cómo puede un autobús pasar de transportar estudiantes a convertirse en una pequeña fuente de energía?

La tecnología que permite devolver electricidad a la red

Esto funciona gracias a una tecnología que los expertos llaman «del vehículo a la red» o V2G, por sus siglas en inglés.

Pero ¿de qué se trata?

Lo que hace es permitir que la electricidad viaje en dos direcciones: de la red al autobús, pero también del autobús de vuelta a la red.

Durante las horas de menor demanda, los autobuses pueden conectarse a sus cargadores y llenar sus baterías.

Por la tarde, cuando hace calor, la gente regresa a casa y enciende los aires acondicionados, así que el consumo de electricidad aumenta mucho.

Los autobuses pueden ayudar en ese momento.

En lugar de consumir electricidad, devuelven a la red parte de la energía que almacenaron anteriormente.

Así ayudan a reducir la presión durante los momentos de mayor demanda.

De hecho, unos 230 autobuses escolares eléctricos aportaron cerca de 8 megavatios hora de energía en proyectos desplegados.

Esta cantidad no es suficiente para resolver por sí sola una gran crisis eléctrica.

Sin embargo, demuestra algo importante.

La tecnología funciona y podría tener un impacto mucho mayor si miles de autobuses escolares se conectaran a la red en el momento adecuado.

¿Cómo cambiarían las ciudades si todos esos vehículos estacionados pudieran convertirse en pequeñas reservas de electricidad?

El gran potencial de las flotas escolares y los desafíos para el futuro

Los autobuses escolares son ideales para esta tecnología.

Hay tres razones principales: siguen rutas predecibles, tienen baterías muy grandes y pasan mucho tiempo estacionados, especialmente durante las vacaciones de verano.

Al coordinar estos vehículos, pueden actuar como una enorme reserva de energía distribuida en diferentes lugares.

Sin embargo, para que este sistema se utilice a gran escala, todavía hay obstáculos que superar.

Lo primero es instalar cargadores especiales que permitan que la energía fluya en dos direcciones: hacia el autobús y desde el autobús.

También se necesitan acuerdos claros con las empresas eléctricas, establecer reglas para controlar el desgaste de las baterías y asegurar que las escuelas reciban un pago justo por la energía que aportan.

Es importante ser realistas.

Unos cientos de autobuses no pueden solucionar todos los problemas de una red eléctrica durante una ola de calor.

Pero estos proyectos demuestran que miles de vehículos estacionados podrían convertirse en una herramienta útil para responder a los momentos de mayor consumo.

La lección que dejan estos autobuses escolares en California es valiosa.

Para tener un servicio eléctrico más estable no solo se necesitan plantas de energía gigantes.

La red del futuro también podría depender de miles de pequeñas baterías conectadas en el momento correcto.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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