Saltar al contenido
sábado, 10 de octubre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Energía

El primer censo nacional en Estados Unidos en tres décadas encontró que solo 390 de 1909 infraestructuras hidroeléctricas tenían algún sistema para permitir el paso de peces

Por Skarlett Soto · 10 octubre, 2026 · 5:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El primer censo nacional en Estados Unidos en tres décadas encontró que solo 390 de 1909 infraestructuras hidroeléctricas tenían algún sistema para permitir el paso de peces
No te pierdas nadaSíguenos en Google News→

La energía hidroeléctrica tiene una contradicción difícil de ignorar.

Por un lado, produce electricidad renovable y ayuda a mantener estable la red eléctrica.

Pero, para algunos peces, una infraestructura construida en medio de un río puede convertirse en un obstáculo enorme.

El problema aparece sobre todo con las especies que necesitan desplazarse para reproducirse, alimentarse o completar distintas etapas de su vida.

Desde hace décadas existen escaleras, canales y otros sistemas creados para ayudarlas a pasar.

Lo curioso es que hasta ahora faltaba responder una pregunta bastante básica.

¿Cuántas infraestructuras hidroeléctricas de Estados Unidos tienen realmente alguno de estos sistemas?

Cuántas infraestructuras hidroeléctricas tienen pasos para peces

Para averiguarlo, un grupo de científicos reunió el primer conjunto de datos de alcance nacional sobre estos sistemas en más de tres décadas.

Primero identificaron 2729 infraestructuras hidroeléctricas activas que potencialmente podían dificultar el movimiento de peces migratorios.

Después vino la parte complicada.

Tuvieron que buscar en bases de datos, informes técnicos, documentos regulatorios y consultar directamente con administradores de recursos naturales, operadores hidroeléctricos y organizaciones.

Al final consiguieron determinar qué ocurría en 1909 de esas infraestructuras.

Y ahí apareció el primer dato llamativo.

Solo 390 tenían al menos un sistema de paso para peces registrado.

Es apenas el 20,4 %.

Dicho de otra manera, entre las infraestructuras para las que pudieron encontrar información, aproximadamente cuatro de cada cinco no tenían registrado ningún sistema de este tipo.

Pero había otro detalle.

Tener un paso no significa necesariamente que los peces puedan ir y volver.

De las 390 infraestructuras que tenían alguno, 252, aproximadamente el 65 %, ofrecían sistemas únicamente para desplazarse río arriba o río abajo.

Y para muchas especies migratorias eso puede ser un problema.

Un pez puede necesitar remontar el río en una etapa de su vida y volver a bajar en otra.

Así que permitir el movimiento en una sola dirección resuelve únicamente una parte de la historia.

Por qué no existe una única solución para todas las barreras

Cuando los investigadores contaron cada sistema por separado, encontraron 659 instalaciones de paso distribuidas entre esas 390 infraestructuras.

Y no todas eran iguales.

El 62 % de las infraestructuras tenía una sola instalación, mientras que el 38 % contaba con dos o más.

Incluso encontraron un caso con diez sistemas diferentes.

Los más comunes eran los canales o bypasses, que representaban el 38 % del total.

Muchos sirven para que los peces puedan desplazarse río abajo sin tener que atravesar rutas potencialmente peligrosas, como las turbinas.

Después aparecían las conocidas escaleras para peces, con un 22 %.

Pero también había rampas y otros sistemas para anguilas, elevadores, esclusas, instalaciones para capturar y transportar peces e incluso pasos que intentan parecerse más a un cauce natural.

¿Para qué tantas soluciones diferentes?

Porque no todos los peces se mueven igual.

Lo que puede funcionar para un pez fuerte que nada contra la corriente quizás no sirva para otra especie.

Y una barrera pequeña tampoco presenta el mismo desafío que una mucho más alta.

Los científicos encontraron además que los pasos eran más frecuentes en infraestructuras cercanas al océano, situadas a menor elevación y asociadas con presas más bajas.

Pero hubo algo menos esperado.

La cantidad de electricidad que podía generar una instalación no mostró una relación clara con la presencia de estos sistemas.

Y todavía faltaba responder la pregunta más importante.

Por qué tener un paso no significa que los peces realmente puedan pasar

Aquí está el detalle que cambia bastante la forma de mirar los números.

Los investigadores contaron las instalaciones que existen.

No estudiaron si realmente funcionan bien.

Una presa puede tener una escalera para peces, pero eso no significa que todos consigan encontrarla.

Puede tener un bypass y eso tampoco garantiza que todos los animales sobrevivan al recorrido.

Incluso puede ofrecer alternativas para subir y bajar el río sin que eso signifique que la conectividad original se haya recuperado.

Para saberlo habría que seguir a los peces y comprobar cuántos encuentran el paso, cuáles consiguen atravesarlo, cuánto tardan y cuántos sobreviven.

Y todavía hay otra limitación.

Los investigadores identificaron 2729 infraestructuras hidroeléctricas, pero solo pudieron saber si existía o no un paso en 1909

Es decir, todavía queda una parte importante del mapa sin completar.

Además, este estudio habla específicamente del sector hidroeléctrico. Estas infraestructuras representan menos del 3 % de las aproximadamente 92 000 presas que potencialmente pueden dificultar el movimiento de los peces en Estados Unidos. 

Los próximos años podrían aportar más información.

De las 1159 infraestructuras del estudio sujetas a licencias de FERC, 465 estarán dentro de los cinco años previos al vencimiento de sus licencias en algún momento entre 2025 y 2035.

Durante esos procesos pueden aparecer nuevas exigencias ambientales. Algunas instalaciones podrían necesitar nuevos sistemas de paso y otras podrían tener que modificar los que ya existen.

Por ahora, este censo no nos dice si las estructuras actuales funcionan bien o mal.

Lo que sí hace, por primera vez en más de treinta años, es algo que faltaba: poner sobre la mesa cuántas conocemos, dónde están y cuánto nos queda todavía por descubrir sobre lo que ocurre cuando un pez intenta continuar su camino río arriba o río abajo.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Matson, P. G., Bozeman, B. B., DeRolph, C. R., Oladosu, G. A., Singh, D., Richie, D., Morales, J., Pica, J., Sojkowski, B., Lake, B. A., Anderson, N. B., Bellerud, B., Dionson, S., Ames, S., & Fischer, M. (2025). A census of fish passage facilities at US hydropower developments across the conterminous United States. Journal of Environmental Management, 391, 126623. https://doi.org/10.1016/j.jenvman.2025.126623

¿Te ha servido este artículo?

Recibe cada semana lo que de verdad importa

Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.

Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

Más en Ecoportal