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Energía

Una central hidroeléctrica se apagó repentinamente en el río Penobscot, en Maine, y el caudal cayó 81 % en minutos, dejando un rastro de peces muertos en toda la zona

Por Skarlett Soto · 26 agosto, 2026 · 9:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Una central hidroeléctrica se apagó repentinamente en el río Penobscot, en Maine, y el caudal cayó 81 % en minutos, dejando un rastro de peces muertos en toda la zona
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Un par de minutos fueron suficientes para que un río lleno de vida quedara lleno de peces atrapados entre las rocas.

El 27 de julio, un fallo eléctrico apagó de repente la central hidroeléctrica McKay, vinculada a la presa Ripogenus, en el estado de Maine.

El fallo hizo que el caudal del West Branch del río Penobscot se redujera bruscamente en cuestión de minutos.

Al bajar el agua tan rápido, miles de peces, entre ellos salmones jóvenes emblemáticos de la región, quedaron atrapados en las orillas.

¿Cómo es posible que una falla eléctrica de apenas dos horas termine dejando miles de peces varados y abra un debate sobre el futuro de una represa?

Qué causó el colapso del río y qué tan grave fue el daño a la fauna

El incidente comenzó cuando se rompió un travesaño de madera que sostenía una línea de transmisión eléctrica.

Según Trout Unlimited, la falla generó chispas que habrían provocado un pequeño incendio en la vegetación.

Esto también causó una falla en el sistema eléctrico.

Como parte de las medidas de seguridad, la estación McKay detuvo sus turbinas de forma inmediata.

La caída del flujo de agua duró solo dos horas, pero fue suficiente para causar un gran problema: se calcula que pudieron morir hasta 7000 peces, entre ellos salmones jóvenes.

El salmón es el pez oficial del estado de Maine y es una especie muy importante para los ecosistemas de aguas frías.

Al bajar el agua tan rápido, muchos peces pequeños quedaron atrapados en las orillas rocosas, sin tiempo para nadar hacia aguas más profundas.

Los biólogos y guías de pesca que visitaron la zona después del corte encontraron un escenario triste, con numerosos peces muertos entre las rocas.

Fue un golpe muy fuerte para una población que ya venía sufriendo el deterioro de su entorno durante varios años.

Por qué la comunidad y los conservacionistas cuestionan a la empresa

La represa Ripogenus es operada por Brookfield Renewable N.A., una de las principales compañías hidroeléctricas que trabajan en Maine.

Grupos ambientalistas como Trout Unlimited y los guías de la zona aseguran que estos apagones no son un problema nuevo.

Un guía local incluso señaló ante los reguladores que ha visto fallas similares durante los años que lleva trabajando en el río.

Por eso, algunos conservacionistas creen que el problema está relacionado con una infraestructura envejecida y reclaman más mantenimiento y sistemas de respaldo.

Brookfield, por su parte, asegura que ha invertido casi 3 millones de dólares durante la última década en inspeccionar, mantener y rehabilitar las líneas de transmisión de McKay Station.

Los vecinos también recuerdan que, cuando la represa pertenecía a una papelera local, el agua se mantenía más estable.

Ahora cuestionan los cambios repentinos del caudal y el impacto que pueden tener sobre el río.

Otro punto que genera preocupación es que la licencia actual tiene unos 30 años y no exige algunos de los sistemas de respaldo que los conservacionistas consideran necesarios.

La empresa debe informar a las autoridades cuando un apagón provoca niveles de agua inferiores a los normales, pero no tiene la obligación específica de reportar las muertes de peces relacionadas con estos episodios.

Por eso, quienes defienden el río quieren que esas condiciones cambien con la próxima licencia.

Un desastre en el peor momento y una decisión que puede cambiar el futuro del río

Este desastre ocurrió en un momento clave.

Brookfield está completando los trámites para renovar el permiso que le permitirá seguir operando la represa durante los próximos treinta años.

Como puedes imaginar, lo que ocurrió activó las alarmas entre los vecinos y quienes viven de las actividades relacionadas con el río.

La situación preocupa especialmente porque el turismo, la pesca deportiva y otras actividades recreativas vinculadas a esta zona generaron cerca de 2 millones de dólares de impacto económico para Maine en 2025.

Los guías y comerciantes saben muy bien que una caída repentina del agua también puede afectar su forma de vida.

Vecinos y agrupaciones ambientalistas se unieron para pedir cambios antes de que se apruebe cualquier permiso nuevo

Quieren que se instalen líneas de respaldo, que haya un encargado de la represa disponible para reaccionar rápido si algo sale mal, que técnicos independientes revisen las instalaciones y que exista un sistema automático capaz de devolver el agua al río rápidamente si las turbinas dejan de funcionar.

La meta es que una falla de este tipo no vuelva a mantener el caudal bajo durante horas.

Sin duda, nos encontramos ante una situación compleja.

La energía hidroeléctrica seguirá siendo importante, pero lo ocurrido en el río Penobscot demuestra que también hacen falta sistemas capaces de proteger a los peces cuando algo falla.

Después de lo ocurrido en julio, la gran discusión ya no es solamente cómo producir electricidad, sino qué medidas deben tomarse para evitar que un apagón vuelva a dejar miles de peces atrapados entre las rocas.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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