La última semana, el Departamento de Energía de EE. UU. anunció que frenará el avance de la designación de tres corredores nacionales de interés en transmisión eléctrica que habían sido confirmados para su construcción en diciembre de 2024. Con el cambio de administración ya en marcha hace dos años, el secretario de Energía, Chris Wright, sostuvo que pondrán un alto a estos por considerarlos parte de la «agenda de la estafa verde» de la gestión Biden. Por ello, el Fondo de Defensa Ambiental lanzó un comunicado para explicar las razones principales por las que creen que la administración Trump tomó esta decisión.
Pero la respuesta no fue solo de la EDF, sino que la Clean Air Task Force también expuso su opinión al respecto. Por ello, aquí mostraremos los puntos necesarios para entender los ejes detrás de la polémica decisión sobre la red eléctrica.
Los corredores cancelados y los problemas que querían solventar
La versión publicada por el Departamento de Energía de EE. UU. acerca de los corredores de energía que parecían un hecho indicaba que iban a ser tres: Lake Erie-Canada Corridor (desde Pensilvania hasta el lago Erie), Southwestern Grid Connector Corridor (por Colorado, Oklahoma y Nuevo México) y Tribal Energy Access Corridor (por Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska y cinco reservas tribales). A pesar de que fueron cancelados recientemente, hasta marzo de este año, el sitio oficial del departamento establecía que estos iban a «resguardar la adecuación de recursos» y que facilitarían el desarrollo energético y económico de comunidades tribales.
Queda claro que la falta de recursos e infraestructura de transmisión eléctrica era el principal objetivo a cubrir por la obra, pero la administración federal decidió dar un paso atrás y la EDF lo expuso en su informe.
La justificación oficial al respecto
Chris Wright, el secretario del DOE, habló al respecto de la cancelación de las redes de transmisión de electricidad y dijo que «la política de energía debe servir al pueblo estadounidense, no a intereses especiales ni a una agenda alarmista sobre el clima que aumenta los costos, empeora la confiabilidad e ignora las preocupaciones de los pueblos». Con esto, muestra la postura firme que asume la administración Trump en general desde su segundo mandato: apostar hacia la energía que consideran confiable y en contra de las políticas ambientales.
Oficialmente, el DOE emitió un comunicado y justificó el fin del proceso, ya que lo consideraron «ineficaz para fortalecer la confiabilidad de la red y reducir los costos de electricidad», poniendo también en duda las intenciones de las autoridades sobre las obras. Para cambiar la dinámica del anuncio, el organismo anunció que un préstamo de US$1600 millones a AEP Transmission, uno de US$26 500 millones a Southern Company y otro de US$3300 millones a AEP Texas haría que las pretensiones energéticas de EE. UU. se normalicen.
La presión ambiental
En este punto, el Fondo de Defensa Ambiental cuestionó duramente la medida de cancelar los proyectos y escribió: «¿Por qué el DOE rechaza la oportunidad de fortalecer la red? Al cancelar estos tres corredores de transmisión, la agencia abandona una herramienta que ayudaría a satisfacer la demanda y bajar las facturas de luz en las comunidades». Una mirada similar emitió Nicole Pavia, directora de Despliegue de Infraestructura de Energía Limpia del Clean Air Task Force, que señaló a esta opción como una confiable, segura y asequible para EE. UU.
De la acera opuesta aparece la R-CALF USA, organización ganadera que celebró el paso atrás por considerar una protección a los propietarios de tierras ante lo que consideran «uso indebido del dominio eminente y de la burocracia federal». Como parte de su argumento, señalan que casi 2 millones de acres de propiedad privada iban a ser afectados en Nuevo México y 300 000 en el sureste de Colorado.
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