Saltar al contenido
sábado, 5 de septiembre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Energía

Analizaron 57 117 embalses de EE. UU. y descubrieron que más del 40 % habría perdido una cuarta parte de su capacidad original, y se trata de un problema de 61 300 millones de toneladas de sedimentos que no solo limita el almacenamiento real, también podría amenazar la producción hidroeléctrica

Por Skarlett Soto · 5 septiembre, 2026 · 1:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Analizaron 57 117 embalses de EE. UU. y descubrieron que más del 40 % habría perdido una cuarta parte de su capacidad original, y se trata de un problema de 61 300 millones de toneladas de sedimentos que no solo limita el almacenamiento real, también podría amenazar la producción hidroeléctrica
No te pierdas nadaSíguenos en Google News

Una enorme cantidad de sedimentos se está acumulando silenciosamente en el fondo de los embalses de Estados Unidos.

Muchos parecen funcionar igual que hace décadas, al menos cuando los vemos desde la superficie. Pero el cambio ocurre bajo el agua, donde poco a poco van perdiendo capacidad de almacenamiento.

Un nuevo estudio analizó más de 57 000 embalses para medir la magnitud del problema.

¿Qué tan grave puede llegar a ser esta pérdida de capacidad?

Cómo un embalse puede perder su capacidad sin que nadie lo note

Un embalse puede aparecer en los registros oficiales con la misma capacidad que tenía el día en que se construyó.

Sin embargo, eso no significa que hoy pueda almacenar la misma cantidad de agua.

El agua transporta partículas como arena, limo y otros materiales. Al llegar a un embalse, pierde velocidad y parte de ese material termina depositándose en el fondo.

Los años pasan, el nivel del agua sube y baja, pero los sedimentos siguen acumulándose poco a poco.

Así, la represa puede seguir funcionando mientras el volumen útil detrás de ella se reduce.

Para entender la magnitud real del fenómeno y sus posibles consecuencias, un equipo de investigadores de universidades de Luisiana, Utah y Colorado decidió analizar el problema a una escala enorme.

Tomaron como referencia miles de embalses repartidos por todo el país.

El problema oculto tras las cifras

El equipo analizó 57 117 embalses en todo el territorio estadounidense, reconstruyendo su evolución desde el siglo XVIII y proyectando su comportamiento hasta 2050.

En promedio, se estimó una pérdida acumulada del 7,7 % de la capacidad de almacenamiento diseñada originalmente.

A simple vista, la cifra puede parecer manejable, pero ese promedio nacional esconde una realidad mucho más desigual.

La infraestructura hidráulica no es igual en todas partes y tampoco lo son las condiciones del terreno y del clima.

La sedimentación depende de factores como la estructura del embalse, la geología de la cuenca, los incendios forestales y la cantidad de lluvia que recibe cada zona.

Sin vegetación que retenga el suelo, por ejemplo, las tormentas posteriores a un incendio pueden arrastrar grandes cantidades de sedimentos hacia los ríos y embalses en muy poco tiempo.

Por qué algunos embalses pueden perder mucha más capacidad que otros

La situación podría ser especialmente preocupante en algunos embalses de EE. UU., sobre todo en determinadas regiones del oeste del país.

Según las proyecciones del estudio, para 2050 más del 40 % de los embalses analizados podría haber perdido al menos una cuarta parte de su capacidad original de almacenamiento.

Los investigadores también estimaron una enorme cantidad de sedimentos atrapados por estas infraestructuras: alrededor de 61 300 millones de toneladas.

Esta pérdida de capacidad no significa solamente disponer de menos espacio para almacenar agua destinada al consumo o al riego.

También puede afectar a los embalses utilizados para generar energía hidroeléctrica, ya que reduce el volumen de almacenamiento disponible.

Hay otra consecuencia que ocurre mucho más lejos de las represas

Parte de los sedimentos que quedan atrapados en los embalses habría seguido naturalmente su camino río abajo hasta llegar a deltas y zonas costeras.

Allí, estos materiales cumplen una función importante porque ayudan a mantener esos terrenos frente a procesos como la erosión y el aumento del nivel del mar.

Por eso, retener grandes cantidades de sedimentos puede terminar teniendo efectos mucho más allá del propio embalse.

El resultado del estudio no significa que estemos frente a una catástrofe inmediata, pero sí señala un problema que durante mucho tiempo ha permanecido bajo el agua.

La capacidad real disponible en muchos embalses puede ser menor de lo que indican sus cifras originales y, con el paso de los años, esa diferencia puede seguir aumentando.

Por eso, antes de pensar únicamente en construir nuevas infraestructuras, los investigadores plantean la importancia de conocer cuánto espacio queda realmente disponible en las que ya existen.

Porque un embalse puede seguir pareciendo exactamente igual desde la superficie mientras, debajo del agua, cada año tiene un poco menos de espacio para almacenar.

 
 
El estudio completo está disponible en: Eckland, A. C., Foster, M. A., Hurst, A. A., Beyene, M. T., & Overeem, I. (2026). Reservoir sedimentation diminishes water storage and coastal delta resiliency. Nature Communications. Advance online publication. https://doi.org/10.1038/s41467-026-76986-3

¿Te ha servido este artículo?

Recibe cada semana lo que de verdad importa

Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.

Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

Más en Ecoportal