Una enorme cantidad de sedimentos se está acumulando silenciosamente en el fondo de los embalses de Estados Unidos.
Muchos parecen funcionar igual que hace décadas, al menos cuando los vemos desde la superficie. Pero el cambio ocurre bajo el agua, donde poco a poco van perdiendo capacidad de almacenamiento.
Un nuevo estudio analizó más de 57 000 embalses para medir la magnitud del problema.
¿Qué tan grave puede llegar a ser esta pérdida de capacidad?
Cómo un embalse puede perder su capacidad sin que nadie lo note
Un embalse puede aparecer en los registros oficiales con la misma capacidad que tenía el día en que se construyó.
Sin embargo, eso no significa que hoy pueda almacenar la misma cantidad de agua.
El agua transporta partículas como arena, limo y otros materiales. Al llegar a un embalse, pierde velocidad y parte de ese material termina depositándose en el fondo.
Los años pasan, el nivel del agua sube y baja, pero los sedimentos siguen acumulándose poco a poco.
Así, la represa puede seguir funcionando mientras el volumen útil detrás de ella se reduce.
Para entender la magnitud real del fenómeno y sus posibles consecuencias, un equipo de investigadores de universidades de Luisiana, Utah y Colorado decidió analizar el problema a una escala enorme.
Tomaron como referencia miles de embalses repartidos por todo el país.
El problema oculto tras las cifras
El equipo analizó 57 117 embalses en todo el territorio estadounidense, reconstruyendo su evolución desde el siglo XVIII y proyectando su comportamiento hasta 2050.
En promedio, se estimó una pérdida acumulada del 7,7 % de la capacidad de almacenamiento diseñada originalmente.
A simple vista, la cifra puede parecer manejable, pero ese promedio nacional esconde una realidad mucho más desigual.
La infraestructura hidráulica no es igual en todas partes y tampoco lo son las condiciones del terreno y del clima.
La sedimentación depende de factores como la estructura del embalse, la geología de la cuenca, los incendios forestales y la cantidad de lluvia que recibe cada zona.
Sin vegetación que retenga el suelo, por ejemplo, las tormentas posteriores a un incendio pueden arrastrar grandes cantidades de sedimentos hacia los ríos y embalses en muy poco tiempo.
Por qué algunos embalses pueden perder mucha más capacidad que otros
La situación podría ser especialmente preocupante en algunos embalses de EE. UU., sobre todo en determinadas regiones del oeste del país.
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