La Agencia de Protección Ambiental (EPA) declaró que se eliminarán los límites de emisiones de las centrales eléctricas de carbón y gas. Estas normas sobre la captura de carbono y control de la contaminación fueron promulgadas por la administración pasada de Biden; sin embargo, el gobierno de Trump asegura que son reglas que impiden el crecimiento energético y el ahorro.
La EPA elimina los límites a la contaminación por gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas
La propuesta de la EPA es generar energía confiable y asequible en la mayor desregulación del sector energético en la historia de Estados Unidos. Ante ello, durante la Reunión Ministerial del G20 sobre Abundancia Energética celebrada en Houston, Texas, el administrador de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), Lee Zeldin, anunció la derogación de la mayoría de los requisitos de la administración Biden sobre gases de efecto invernadero para las centrales eléctricas estadounidenses.
Las regulaciones del 2024, que constituyeron unas de las normas más relevantes sobre el cambio climático, fueron derogadas por la EPA de Trump. Su argumento es que la Ley de Aire Limpio no tiene autoridad para regular esas emisiones en lo que respecta al cambio climático, además de que es un impedimento para el ahorro financiero.
Según las declaraciones del administrador adjunto de la Oficina de Aire y Radiación de la EPA, Aaron Szabo, la nueva norma no afectará «la regulación de ningún contaminante atmosférico peligroso» ni la regulación de gases de efecto invernadero para otros fines; únicamente influye en la regulación de gases de efecto invernadero para combatir el cambio climático.
Apuesta de EE. UU. por una energía económica y estable
La EPA estima que la derogación de las regulaciones ahorrará a los consumidores unos US$370 mil millones y propone la derogación de todas las normas restantes sobre emisiones de gases de efecto invernadero para centrales eléctricas. Argumentan que los costos por cumplimiento causan pérdidas de dinero a las familias y empresas.
Por lo tanto, mediante cambios en los trámites de permisos de contaminación del aire, planean restablecer una energía más económica y estable. El objetivo es aumentar la producción de energías confiables para la producción y abastecimiento a través del carbón y el gas natural.
La norma final anula la mayor parte de las Normas de Contaminación por Carbono de 2024, que la EPA determinó que excedían la autoridad de la agencia bajo la Ley de Aire Limpio (CAA) al exigir tecnologías de control que no estaban suficientemente demostradas, lo que en la práctica obligaba a las centrales a cerrar en lugar de establecer normas que pudieran cumplir.
Además, relatan que se propone derogar todos los requisitos restantes sobre emisiones de GEI para las centrales eléctricas, que han impuesto exigencias innecesarias y agotado los recursos del sector energético, sin generar prácticamente ningún beneficio. Aseguran que eliminar estas medidas no genera un impacto climático relevante.
Efectos e implicaciones sobre el ambiente y la energía
Las nuevas medidas podrían a futuro impedir que otras administraciones exijan a las centrales eléctricas fósiles que limiten su contaminación ante el cambio climático. Por parte de los grupos industriales y empresas, la medida es una herramienta económica que les deja mayor margen de ganancias.
No obstante, grupos ambientales y autoridades de Nueva York, Massachusetts, California y Connecticut se oponen a estas medidas de la EPA cuestionando los efectos ambientales y el aumento de emisiones que van a generar para el futuro. Alertan que las concentraciones de contaminación emitidas por las centrales eléctricas fósiles pueden reducir significativamente la calidad del aire y propiciar que el calentamiento climático siga en incremento, lo que invalida los esfuerzos globales en limitación de emisiones.
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