Saltar al contenido
miércoles, 2 de septiembre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Energía

En Flores, Indonesia, prometieron convertir el calor bajo tierra en energía limpia, pero agricultores denuncian lodo caliente, olor a azufre y daños en campos mientras crece la oposición a nuevas perforaciones

Por Skarlett Soto · 2 septiembre, 2026 · 3:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
En Flores, Indonesia, prometieron convertir el calor bajo tierra en energía limpia, pero agricultores denuncian lodo caliente, olor a azufre y daños en campos mientras crece la oposición a nuevas perforaciones
Imagen generada con inteligencia artificial
No te pierdas nadaSíguenos en Google News

¿Puede considerarse ecológica una energía que termina afectando la vida de los agricultores locales?

La energía geotérmica comenzó en la isla de Flores, Indonesia, como una ambiciosa promesa de energía limpia, pero hoy enfrenta una fuerte resistencia de las comunidades.

La extracción del calor bajo tierra prometía un futuro con menos contaminación, pero en lugares como Mataloko los habitantes denuncian fugas de lodo caliente, gases y daños en tierras de cultivo.

¿Cómo fue que una solución para cuidar el planeta terminó afectando el día a día de comunidades enteras?

Cómo es posible que la energía limpia afectara a las comunidades 

La idea era usar la energía del subsuelo volcánico para generar electricidad limpia y dejar atrás el petróleo.

Como Flores está rodeada de volcanes, parecía el lugar ideal. Las autoridades planearon 16 plantas geotérmicas en toda la isla. Pero cuando las perforaciones llegaron a lugares como Mataloko, la realidad fue otra.

En vez de traer solo beneficios, comenzaron los problemas. Del suelo salió sulfuro de hidrógeno, un gas que huele a huevo podrido y que, según los residentes, deteriora los techos de metal.

Además, empezó a salir barro caliente que afectó los campos de cultivo y dejó algunas zonas sin poder utilizarse.

Las familias de la zona, que dependen de cultivos como el café, el cacao y el maíz, comenzaron a preocuparse por sus tierras y su forma de vida.

También hubo habitantes que denunciaron picazón en la piel y problemas para respirar.

Así, un proyecto que empezó con la intención de cuidar el planeta terminó generando preocupación por la salud y el sustento de las personas que viven cerca.

Por qué ha crecido la oposición contra los nuevos proyectos de perforación

La molestia de la gente aumentó después de que el Ministro de Energía y Recursos Minerales de Indonesia declarara oficialmente a Flores como «isla geotérmica».

A partir de ese momento, avanzaron nuevos proyectos, mientras algunas comunidades denunciaban que no habían recibido suficiente información sobre las obras, los riesgos para sus tierras y las consecuencias que podían tener para su forma de vida.

Cansados de sentir que las decisiones se tomaban sin escucharlos, vecinos de comunidades como Poco Leok y Wae Sano decidieron unirse.

Se organizaron para hacer plantones y bloquear el acceso de vehículos y maquinaria relacionados con los proyectos.

Para estas familias, el suelo no es solo un pedazo de tierra que se puede vender o alquilar.

Hablan de su ruang hidup, o «espacio vital», un concepto que conecta sus cultivos con sus tradiciones, los lugares donde realizan ceremonias y los cementerios donde descansan sus antepasados.

Aceptar las perforaciones podía significar perder parte de esa historia, su cultura y su forma de vivir.

La resistencia empezó a crecer como una bola de nieve. El conflicto atrajo tanta atención que la Iglesia católica de la isla, por medio de sus obispos, salió a apoyar a las comunidades y a rechazar nuevos proyectos geotérmicos.

También hubo momentos muy difíciles y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

La noticia terminó llegando más allá de las fronteras de Indonesia.

El Banco Mundial retiró su financiación para las perforaciones exploratorias de Wae Sano, mientras que el banco alemán KfW también cuestionó el cumplimiento de los estándares de consulta y consentimiento en proyectos de la isla.

Qué lección deja el conflicto de Flores sobre la transición energética

El caso de la isla de Flores muestra los riesgos del llamado «extractivismo verde».

Suena algo complejo, pero hace referencia a situaciones en las que se promueven grandes proyectos relacionados con la transición energética sin considerar suficientemente los derechos y las necesidades de las comunidades que viven en esos territorios.

Las energías renovables pueden ayudar a reducir la dependencia de los combustibles fósiles, pero la forma en que se desarrollan los proyectos también importa.

Para los habitantes de Flores, la transición energética no debería construirse a costa de la agricultura tradicional ni de la pérdida de tierras con un enorme valor cultural.

Sin duda, es una situación compleja que nos hace cuestionar nuestra visión sobre el concepto de «energía limpia».

Es cierto que debemos avanzar hacia fuentes más limpias para dejar de depender de las más contaminantes. Pero ese cambio no debería hacerse dañando la naturaleza ni dejando de escuchar a las comunidades que viven en esos lugares.

¿Te ha servido este artículo?

Recibe cada semana lo que de verdad importa

Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.

Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

Más en Ecoportal