La Agencia Internacional de Energía (AIE) emitió un informe que estudia el consumo eléctrico de los centros de datos. En pleno auge de la inteligencia artificial, la entidad subrayó el progreso hacia sistemas más eficientes, aunque remarcó que la evolución hacia plataformas de resolución de problemas más complejos representará otro desafío al que las industrias energética y tecnológica deberán hacer frente.
A tareas más complejas, más consumo de energía
La expansión de los centros de datos por el territorio estadounidense y por todo el mundo puso de manifiesto las deficiencias de la red eléctrica tradicional para afrontar las demandas de la nueva era digital. Los sistemas automatizados, reconocidos como la invención más innovadora del siglo XXI, dependen de un consumo excesivo de energía para concretar operaciones que satisfagan a los usuarios.
Esta situación agitó la discusión alrededor de dos cuestiones centrales: en primer lugar, la explotación de centrales eléctricas que funcionan a partir de la quema de combustibles fósiles y generan emisiones contaminantes; en segundo lugar, el riesgo de que los usuarios particulares sufran el traslado de los costos energéticos a sus facturas.
Al respecto, la AIE afirmó que, con el paso del tiempo, se observa que los centros de datos realizan operaciones cada vez más eficientes en términos energéticos, por lo que requieren de menores cantidades de electricidad para resolver consultas y tareas simples. «Las consultas de textos simples ahora suelen consumir menos que un televisor encendido durante el mismo período de tiempo», estimaron los expertos.
A partir de esta premisa, el informe calcula que «si todas las búsquedas convencionales de internet se realizaran con consultas de textos simples de IA, consumirían menos de 4 TWh anualmente», es decir, menos del 1 % del consumo total de un centro de datos en la actualidad. A pesar de este avance, la organización advirtió que las IA que requieren de mayor cantidad de energía para procesar información se están popularizando cada vez más.
Se trata de sistemas diseñados para la generación de video, tareas de agentes y razonamiento, «que pueden consumir cientos o miles de veces más energía por consulta que la generación de texto», explicó. Ante esta tensión entre los avances en eficiencia y los modelos cambiantes, la AIE sugirió «mejorar las previsiones sobre demanda energética» con un seguimiento exhaustivo de lo que sucede en el sector tech.
Cuellos de botella limitan el desarrollo de la IA
Asimismo, señaló la brecha persistente entre el veloz avance de la IA, la falta de infraestructura energética y las deficiencias de la cadena de suministro, que ralentizarán los progresos en el corto plazo. Se trata de cuellos de botella que limitan el potencial de esta herramienta, aunque está previsto que, hacia 2030, las inversiones en la manufactura de componentes críticos, como los chips, y en la ampliación de las redes eléctricas impulsen el repunte.
En ese escenario, la agencia espera que el consumo se duplique, pasando de los 485 TWh registrados en 2025 a 950 TWh en 2030, «lo que representará alrededor del 3 % de la demanda mundial de electricidad para esa fecha». Para tomar dimensión del desafío, la AIE explicó que un solo rack de servidores de IA (del tamaño de un refrigerador) demandará en hora pico una potencia equivalente a la de 65 hogares juntos.
Las big tech impulsan el sector tecnológico
Lejos de quedar rezagados ante la falta de infraestructura que sostenga la evolución de la IA, sus desarrolladores se están convirtiendo en el motor de la modernización del sector energético, concretando grandes inversiones para la creación de fuentes energéticas in situ, dedicadas exclusivamente a abastecer a los campus de centros de datos.
En esta línea, un informe de S&P Global publicado en septiembre registró que Google y Meta son los hiperescaladores que destinaron mayor cantidad de fondos en el primer semestre de 2026 a la compra de suministro de energía limpia, con el objetivo de asegurar el flujo energético y la descarbonización de sus instalaciones de IA.
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