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Energía

Nuevo México acelera su transición energética y supera de forma anticipada los objetivos estatales de adopción de fuentes renovables previstos para 2030

Por Luz Vaquero · 23 octubre, 2026 · 1:40 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Nuevo México acelera su transición energética y supera de forma anticipada los objetivos estatales de adopción de fuentes renovables previstos para 2030
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El estado de Nuevo México se encuentra en un camino excepcional dentro del país, convirtiéndose en un líder aislado, porque ha conseguido ir muy adelantado con respecto al programa para alcanzar un sistema eléctrico 100 % limpio, y sin emisiones. Mientras otros estados se encuentran a la espera de que logren algún tipo de progreso permanente en el contexto de sus metas climáticas más a largo plazo, esta zona del suroeste estadounidense, desde hace tiempo famosa por sus paisajes desérticos impactantes y una cultura de siglos de antigüedad, está demostrando con fuerza que la rápida adopción de la energía eólica, solar y de baterías a gran escala, son un objetivo perfectamente alcanzado.

Superación de los objetivos en materia climática y el crecimiento operacional de PNM

La ambiciosa Ley de Transición Energética aprobada en 2019 establece tajantemente que todas las compañías de servicios públicos que sean propiedad de inversores en el estado deben, antes de 2030, contar con carteras comerciales que contengan un 50 % de energía de fuentes renovables, que el porcentaje se incremente al 80 % para el año 2040, y que, por último, el año 2045 opere al 100 % sin emisiones de carbono.

A pesar de lo titánico de la legislación, los hitos alcanzados son sorprendentes: Nuevo México logró un 50 % de cuota renovable, obteniendo así el reconocimiento de ser el primero en alcanzar este objetivo antes de 2030. De hecho, la compañía Public Service Company de Nuevo México (PNM), la mayor y más importante empresa de servicios públicos del estado, ya produjo la asombrosa cifra de un 80 % de su electricidad sin emisiones de carbono el año pasado. Con una capacidad instalada nominal actual de unos 5 gigavatios (GW) y una demanda histórica máxima de 2,3 GW, PNM sigue sin dar señales de ralentización en su incesante crecimiento.

Los enormes obstáculos técnicos y la polémica que rodea al gas natural

Aun contando con este muy admirado e innegable empuje estatal y la excelente configuración árida y con viento de la región que resulta ideal para albergar turbinas eólicas gigantescas y enormes extensiones de placas solares, la ingente transición energética de Nuevo México se ve sustancialmente hoy día asediada por ciertos obstáculos logísticos y técnicos importantes.

En estas complicadas etapas más avanzadas de descarbonización absoluta, la aplastante construcción de aerogeneradores y millares de acres de paneles fotovoltaicos se topa inexorablemente con un difícil límite físico de aporte, ya que esas valiosas fuentes limpias son, incapaces de proporcionar toda la energía bajo demanda de forma completamente constante y predecible. Como el estado carece en gran medida de tecnologías limpias realmente firmes, realizables y comercialmente disponibles, como el muy costoso hidrógeno verde o el inmaduro almacenamiento térmico de larguísima duración, la transacción se ve abocada a depender de fuentes tradicionales para asegurar la estabilidad de la red.

Precisamente debido a esta delicada vulnerabilidad en el respaldo energético, el equipo de planificación integral de PNM sostiene firmemente que la nueva y diminuta planta termoeléctrica a gas natural, bautizada comercialmente como La Luz II, resulta ser el elemento clave e irremplazable que mantiene todo el moderno paquete solar y eólico en total funcionamiento.

Duras enseñanzas sobre la experiencia de la transición laboral

El espectacular, económico y masivo lanzamiento de las grandes infraestructuras renovables en Nuevo México ha sido catalogado como un gran éxito, pero los dignos esfuerzos del estado para poder ayudar y reubicar correctamente a los cientos de trabajadores afectados que venían del colapsado sector minero del carbón se han visto marcados por serias dificultades económicas.

La propia ley de transición energética que sellaba rotundamente el destino de las contaminantes centrales térmicas previó en su propio texto la imperiosa y justa creación de un fondo millonario que ayudara a los trabajadores. No obstante, el flujo de dinero se estancó durante años por culpa de lentas batallas legales.

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