El comercio de la electricidad a escala internacional tiene lugar dentro de un marco de contrastes marcados, donde la rápida implantación de las energías renovables está poniendo a prueba los límites operativos de las redes existentes. De acuerdo con las revelaciones realizadas en un informe publicado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el fenómeno de los precios negativos de electricidad se ha convertido en algo habitual en buena parte de los mercados a nivel internacional. Este desmesurado aumento en la frecuencia de cotizaciones por debajo de cero evidencia la necesidad inmediata de dotar a los sistemas eléctricos de mayor flexibilidad.
Precios bajistas, volatilidad intensa y el valor de la flexibilidad
La existencia de precios mayoristas bajos está asociada con una flexibilidad miserable del sistema eléctrico, que evidencia limitaciones técnicas, regulatorias o contractuales muy severas para regular la cantidad de la generación. En la primera parte del año 2026, los mercados de Australia Meridional y California dieron lugar a precios bajistas en cerca del 20 % de sus horas de mercado mayorista, mostrándose en gran medida los mismos niveles del año 2025.
En España, el porcentaje de horas bajistas se disparó de un 10 % en 2025 hasta un 17 % en el primer semestre de 2026, muchas de la cuales resultaban derivadas de una importante generación de energías renovables. Por el contrario, países europeos como Suecia o Finlandia lograron reducir su porcentaje de horas con precios bajistas desde un 6 % a solo un 2 % en el mismo periodo a partir del aumento de sus medidas de flexibilidad, tanto en su oferta como en su demanda de electricidad. Junto a los precios negativos, la volatilidad se ha mantenido muy elevada en varios mercados internacionales.
Incremento en la demanda eléctrica y factores estructurales
Conjuntamente con estos desafíos operativos, el consumo eléctrico en el mundo se aproxima a averiguar los niveles de aumento de la demanda eléctrica a un ritmo más acelerado, ya que se prevé un incremento de la demanda del 3,6 % en 2026 para que posteriormente se llegue a un incremento mayor del 3,8 % en 2027, algo que sobrepasa en positivo al aumento del 3 % que se ha previsto para el 2025.
El consumo mundial se verá impulsado por factores estructurales indiscutibles, como son el crecimiento industrial, el aumento en la adquisición de electrodomésticos, la masificación de los centros de datos, la rápida adopción de vehículos eléctricos y la creciente adopción de bombas de calor, alcanzando alrededor de los 30 700 teravatios hora (TWh) en 2027, en comparación con los 28 600 TWh del 2025.
De forma regional, las grandes economías se verán arrastradas hacia fuertes incrementos en su facturación eléctrica. En China, se prevé que la aceleración de la demanda eléctrica suba la propensión del 5,2 % en 2025 a la del 5,5 % en 2026, donde el crecimiento es sostenido por el incremento de los vehículos eléctricos y la mayor actividad de manufactura. En la India, la previsión es que la demanda rebotará hasta un robusto 7 % este año tras un modesto 1,6 % en 2025 debido a los monzones tempranos.
Crisis geopolíticas, gas natural y el nuevo liderazgo de las renovables
Durante meses, el entorno de los costos mayoristas ha estado considerablemente determinado por la crisis geopolítica en torno al Estrecho de Ormuz, debido al cual se llegó a perder temporalmente cerca del 20 % de los suministros mundiales de gas natural licuado (GNL). El shock en el suministro de gas dio lugar a una enorme volatilidad en el entorno de los costos y provocó que el precio del gas en Asia y Europa se disparase hasta alcanzar el nivel más alto desde la crisis energética de los años 2022-2023.
Esto provocó que el precio medio mayorista de la electricidad crezca más de un 30 % interanual en la UE y Japón en el segundo trimestre de 2026.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



