La naturaleza está retomando su curso. En el río Klamath, en Oregón, ocurrió algo histórico.
Durante más de cien años, no se habían documentado salmones Chinook nacidos de forma natural en la parte alta de la cuenca.
Pero cuatro represas que bloqueaban el acceso a sus antiguos hábitats fueron retiradas y, menos de dos años después, apareció una señal que da esperanza a las comunidades locales.
¿Qué encontraron los biólogos que no se veía desde hacía más de un siglo?
Cómo Klamath se quedó sin salmones durante un siglo
Durante décadas, distintas presas construidas para generar electricidad bloquearon el recorrido natural de los salmones, dejando aislada gran parte de la cuenca alta.
Los Klamath Tribes dependían de este pez como fuente de alimento y como parte de sus tradiciones.
Su desaparición no solo afectó al ecosistema, sino que también rompió una relación que llevaba siglos existiendo.
Después de muchos años de presión por parte de las comunidades y de estudios ambientales, se decidió retirar cuatro represas del río.
Muchos se oponían o dudaban de que el proyecto mostrara resultados a corto plazo.
Pero las primeras señales llegaron mucho antes de lo esperado.
Las señales que el río empezó a mostrar muy pronto
Las demoliciones terminaron en 2024 y, para 2025, aparecieron los primeros salmones adultos en un afluente de la cuenca alta.
Hasta los científicos estaban sorprendidos.
Fue la primera vez que esto ocurría en más de cien años.
Sin embargo, la presencia de ejemplares adultos no garantizaba nada por sí sola. Los científicos sabían que solo una nueva generación nacida en la zona podría confirmar que algunos salmones habían logrado reproducirse después de recuperar el acceso a estos hábitats.
El seguimiento se mantuvo activo durante la temporada siguiente.
Parte de ese trabajo fue realizado por los Klamath Tribes, que monitorean el río desde el retiro de las represas.
Y lo que encontraron confirmó algo que llevaban décadas esperando.
Lo que encontraron confirmó que los salmones habían vuelto a reproducirse
Finalmente llegaron buenas noticias.
En marzo, los biólogos confirmaron la presencia de alevines de Chinook en la cuenca alta, algo que no se documentaba desde hacía más de un siglo.
El hallazgo se produjo mediante trampas especiales instaladas en los ríos Sprague y Williamson.
Estos dispositivos permiten capturar temporalmente a los peces que se desplazan río abajo para estudiarlos sin hacerles daño.
Lo importante es lo que esos pequeños salmones demostraban.
Durante el año anterior se habían visto ejemplares adultos regresando a la zona, pero ahora los investigadores tenían pruebas de que algunos habían conseguido desovar con éxito.
Para los Klamath Tribes, el descubrimiento tiene un significado especial
Durante generaciones, el Chinook estuvo ligado a su alimentación, su cultura y sus tradiciones, hasta que las presas bloquearon su acceso a buena parte de estos antiguos hábitats.
Aun así, encontrar algunos alevines no significa que el problema esté resuelto.
Todavía tendrán que pasar varias generaciones para saber si los salmones consiguen establecer una población capaz de mantenerse por sí misma.
Queda mucho camino por recorrer, pero estos primeros peces nacidos después del retiro de las represas muestran algo que hace apenas unos años parecía muy difícil: cuando se recupera un hábitat perdido, la naturaleza puede empezar a encontrar el camino de regreso.
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