Las turbinas eólicas están hechas para pasar años produciendo electricidad.
Pero ¿qué ocurre con sus enormes piezas cuando llega el momento de desmontarlas?
Una turbina instalada en Austria funcionó durante casi 20 años y produjo 73 GWh de electricidad.
Cuando dejó de utilizarse, una de sus piezas tuvo un destino bastante inesperado.
En lugar de limitarse a reciclarla, un grupo de diseñadores decidió aprovecharla prácticamente como estaba.
¿Cómo hacer una casa dentro de una pieza que había pasado tantos años en lo alto de una torre?
Qué ocurre cuando una turbina eólica deja de funcionar
Buena parte de los materiales de una turbina eólica puede reciclarse.
De hecho, entre un 85 % y un 90 % es reciclable. Muchos componentes contienen materiales como metal o concreto, que pueden recuperarse mediante procesos tradicionales.
Pero reciclar también implica procesar esos materiales, utilizar energía y generar emisiones.
Por eso, con miles de turbinas que serán desmontadas o reemplazadas durante las próximas décadas, Vattenfall comenzó a explorar otra posibilidad.
¿Y si algunas piezas pudieran utilizarse otra vez sin tener que destruirlas primero?
La idea no era reciclarlas para convertirlas en materia prima.
Era encontrarles directamente otra función.
Y una de las pruebas comenzó con una pieza que durante años había estado en la parte más alta de una turbina.
El proyecto que busca dar una nueva vida a una pieza gigante
La pieza elegida fue la góndola de una Vestas V80 de 2 MW que había funcionado en el parque eólico de Gols, Austria.
La góndola es la gran estructura que se encuentra en lo alto de la torre y que aloja parte de la maquinaria necesaria para producir electricidad.
Su carcasa estaba hecha de plástico reforzado con fibra de vidrio.
Superuse trabajó en el diseño del proyecto y Blade-Made y Woodwave participaron en su ejecución.
Pero había algo particular en esta góndola.
Era lo suficientemente grande como para aprovechar el espacio que tenía en su interior.
En lugar de triturar la carcasa o procesarla para recuperar sus materiales, decidieron mantener buena parte de su forma original.
Desde afuera todavía era fácil reconocer que alguna vez había formado parte de una turbina eólica.
Por dentro, en cambio, ya no se parecía demasiado a una pieza industrial.
Qué consiguieron meter dentro de la antigua góndola
La convirtieron en una pequeña casa.
Dentro de la antigua góndola instalaron una cocina, un baño y un espacio habitable.
También incorporaron una bomba de calor, paneles solares y un calentador solar de agua.
La carcasa de fibra de vidrio seguía siendo prácticamente la misma que había pasado años en lo alto de la turbina.
Lo que había cambiado por completo era su función.
El prototipo, llamado Nestle, fue presentado en octubre de 2024 durante la Dutch Design Week.
Eso sí, por ahora es solo eso: un prototipo.
No existe una producción en serie de estas viviendas y Vattenfall tampoco está desarrollando activamente como productos comerciales los cuatro conceptos que surgieron del programa.
La intención era probar hasta dónde podía llegar la reutilización de piezas que todavía podían servir para algo.
En este caso, la respuesta fue bastante curiosa.
Una carcasa que durante casi 20 años protegió la maquinaria de una turbina terminó teniendo una cocina, un baño y sistemas solares en su interior.
No quiere decir que todas las góndolas vayan a terminar convertidas en casas.
Pero esta consiguió tener una segunda vida sin dejar de parecerse demasiado a lo que había sido durante casi dos décadas.
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