Cada noche, los murciélagos vuelan alrededor de los aerogeneradores sin que nadie pueda ver muy bien qué está pasando.
Y algunos terminan muriendo.
Hasta ahora, una de las formas de saberlo era bastante sencilla: personas o perros entrenados recorrían el terreno alrededor de las turbinas buscando cadáveres.
El problema es que encontrar un murciélago muerto días después deja muchas preguntas sin respuesta.
¿A qué hora cayó?
¿Qué viento había en ese momento?
¿Y qué estaba haciendo justo antes?
Un grupo de científicos decidió probar algo diferente.
Usaron cámaras térmicas e inteligencia artificial para intentar ver lo que normalmente ocurre en la oscuridad.
Por qué resulta tan difícil saber cuántos murciélagos mueren en las turbinas
Es lógico pensar que para saber cuántos animales mueren debemos contarlos. Pero con las turbinas eólicas y los murciélagos no es tan sencillo.
Normalmente, personas o perros entrenados recorren el terreno alrededor de los aerogeneradores buscando cadáveres.
El método funciona, pero tiene un problema.
Encontrar un murciélago en el suelo días después no te dice a qué hora cayó, qué viento había en ese momento o qué estaba haciendo el animal justo antes.
Además, algunos cuerpos pueden desaparecer antes de ser encontrados porque los carroñeros se los llevan.
Entonces, los investigadores pensaron en otra posibilidad.
¿Y si en lugar de esperar a encontrar el cadáver pudieran ver al murciélago mientras cae?
Para intentarlo, recurrieron a cámaras térmicas y a la inteligencia artificial.
Cómo funcionan las cámaras térmicas y la inteligencia artificial en el campo
Los científicos probaron la idea en el parque eólico Reloj del Sol, en el sur de Texas.
Allí instalaron cuatro cámaras térmicas alrededor de dos aerogeneradores.
Pero no las apuntaron directamente hacia las palas.
Las colocaron mirando principalmente hacia abajo.
La explicación es bastante lógica.
Si un murciélago muere después de interactuar con una turbina, en algún momento tendrá que caer.
Las cámaras estuvieron grabando durante meses y acumularon más de 7000 horas de video.
Obviamente, revisar todo eso a mano era demasiado.
Así que utilizaron inteligencia artificial.
Le enseñaron al sistema a seguir las trayectorias de los murciélagos y buscar movimientos que parecieran una caída
En total, analizó 274 051 trayectorias y marcó 189 como posibles muertes.
Después tocaba comprobar si realmente había funcionado.
Los investigadores compararon lo que habían detectado las cámaras con los cadáveres encontrados durante las búsquedas en el terreno.
Y ahí apareció algo bastante curioso.
Entre los casos que podían comparar, el sistema alcanzó una tasa de detección del 88,5 %.
A primera vista parece que funcionó muy bien.
Pero no tanto.
El 87,8 % de las detecciones iniciales terminaron siendo falsos positivos.
En otras palabras, el sistema encontraba muchas de las muertes que realmente habían ocurrido, pero también se confundía bastante y marcaba como posibles caídas algunos vuelos normales.
Entonces, si todavía se equivoca tanto, ¿para qué puede servir?
Por qué saber la hora de una caída puede ser tan importante
Por ahora, esta tecnología no puede reemplazar a las personas que salen a buscar murciélagos muertos alrededor de las turbinas.
Pero puede aportar algo que resulta muy difícil conseguir de otra manera.
La hora de la caída.
Supongamos que una cámara detecta una posible caída a las 2:17 de la madrugada.
Los investigadores pueden volver a ese momento y revisar qué viento había, cuál era la temperatura, qué estaba haciendo la turbina y cuántos murciélagos estaban volando cerca.
Si consiguen reunir suficientes casos confirmados, podrían empezar a encontrar patrones.
Tal vez ciertas condiciones sean más peligrosas que otras.
Y conocerlas podría ayudar en el futuro a decidir mejor cuándo conviene reducir o detener temporalmente una turbina.
Las cámaras también podrían servir para algo mucho más sencillo: decirles a los investigadores dónde buscar
En lugar de recorrer grandes superficies sin saber si ocurrió algo, podrían ir directamente a la turbina donde el sistema detectó una posible caída.
Y en los parques eólicos marinos esto puede ser todavía más útil.
En tierra puedes mandar a una persona o a un perro a buscar un cadáver.
En medio del océano, no.
El sistema todavía tiene mucho que mejorar. Se probó principalmente en dos aerogeneradores, produjo demasiadas falsas alarmas y sigue necesitando revisión humana.
Pero consiguió hacer algo interesante.
Entre miles de horas de oscuridad y más de 274 000 trayectorias, pudo detectar el momento en que algunos murciélagos parecían caer.
Y saber cuándo ocurre una caída puede terminar siendo casi tan importante como encontrar al animal después.
Puedes revisar la investigación completa en: Weaver, S. P., Ritter, J. D., Commiskey, A. M., García, J. D., & Morton, B. P. (2025). Testing a bat fatality detection system at wind turbines. PLOS ONE, 20(11), e0334609. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0334609
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