Responsables de una sociedad más justa

Tengo la convicción de que debemos penetrar en la noche y, como centinelas, permanecer en guardia por aquellos que están solos y sufren el horror ocasionado por este sistema que es mundial y perverso. Un grito en la noche puede bastar para recordarnos que estamos vivos, y que de ninguna manera pensamos entregarnos, decía Ernesto Sábato.

Si a pesar de todo mejoramos ¿cómo sería el mundo con más justicia e igualdad?

La organización Social Watch acaba de publicar un índice de necesidades fundamentales satisfechas en los diferentes países del mundo que mejora entre 1990 y 2011, pero señalando que no capta el impacto total de la crisis económica y financiera que comenzó en 2008 porque los indicadores sociales se recopilan y publican de manera más lenta que las cifras de la economía.

Ante la justicia. El caso del magnate suizo S. Schmidheiny

Stephan Schmidheiny es un presunto delincuente (por el daño sistemático infligido se podría calificar como presunto genocida) que está compareciendo ante la justicia, ante las dos justicias: la administrativa y la popular. Se le acusa en Turín de catástrofe ambiental y de omisión de las reglas de seguridad laboral de manera intencionada (delito doloso), en una fábrica de amianto que poseía en Casale-Monferrato (Italia), denominada Eternit. Este juicio que es una primicia en el mundo porque nunca se había juzgado a los propietarios, eran los altos ejecutivos los que pagaban los platos rotos.

Anticapitalismo y justicia climática

El capitalismo verde se apunta a la carrera del cambio climático, aportando una serie de soluciones tecnológicas (energía nuclear, captación de carbono de la atmósfera para su almacenamiento, agrocombustibles, etc.) que generarán mayores impactos sociales y medioambientales. Se trata de soluciones falsas al cambio climático que intentan esconder las causas estructurales que nos han conducido a la situación actual de crisis y que buscan hacer negocio con la misma, a la vez que plantean la contradicción entre el cálculo cortoplacista del capital y los ritmos largos del equilibrio ecológico.

El macrojuicio penal contra los magnates mundiales del amianto (Crónicas de urgencia desde Torino, Italia)

Para el caso español, ha hablado el representante de Comisiones Obreras, Ángel Cárcoba, un luchador histórico, que ha explicado como el amianto entra en el país de la mano de Uralita, una empresa de la dictadura, como "premio" al banquero Juan March por los servicios prestados durante la guerra civil española, gozando por tanto de total impunidad y que ha continuado durante la monarquía, sin que hasta la fecha se haya producido nada igual a lo que se vive aquí en Torino. Y aunque el amianto llegó con unos años de retraso a España, la epidemia de cáncer va en aumento estimando en más de 50.000 muertes en los próximos 20 años.