La Agencia Internacional de Energía (AIE) lanzó un nuevo informe y es el primero sobre electrificación a escala mundial. Según explicaron, es un trabajo solicitado por Turquía de cara a la COP31, que tendrá como uno de los principales ejes la seguridad energética, el ahorro y las políticas públicas para sostener la transición al uso de vehículos eléctricos en todo el planeta. Como parte de esta problemática, el documento sostiene que los vehículos eléctricos ya reducen la demanda de petróleo y podrían generar un ahorro significativo a aquellos países no productores que necesitan de la importación de miles de millones de dólares anuales.
A continuación, mostraremos los tres puntos más importantes para entender por qué la AIE considera que la electrificación es una jugada geopolítica importante a llevar adelante:
Los vehículos eléctricos reducen la dependencia del estrecho de Ormuz
Según la AIE, los vehículos eléctricos, ya sean automóviles, motocicletas, camiones, autobuses u otros medios de transporte, evitan hoy en conjunto un total de 2,3 millones de barriles de petróleo por día a nivel mundial. Una cifra que, según estimaron, supera el volumen que transitó este año por el oleoducto alternativo al estrecho de Ormuz, el oleoducto Habshan-Fujairah en Emiratos Árabes. El bloqueo cerró la vía marítima principal, mientras la ruta alternativa permaneció activa, aunque sin superar el impacto de la electrificación a nivel global.
Las estimaciones marcan que este ahorro de consumo de petróleo podría seguir creciendo bajo las políticas vigentes y, para 2035, los vehículos eléctricos representarían alrededor de la mitad de las ventas globales de coches en general. A su vez, en cuanto a barriles de petróleo, se evitaría el consumo de 10 millones de ellos por día y, en un Escenario de Alta Electrificación, tal como llama la AIE a un buen desarrollo de las políticas, podría escalar a los 18 millones de barriles por día.
Ahorro a países importadores
En una parte del informe, también respecto al Escenario de Alta Electrificación, se marcó que los países importadores podrían reducir su factura de importación de petróleo en un cuarto para 2035 respecto a 2025. Lo que equivale a US$500 000 millones anuales de ahorro medido con los precios más altos que rigen en estos momentos por el incremento ante la tensión en Oriente Medio.
Murat Kurum, el presidente de la COP31, añadió su testimonio en el informe de la AIE y dijo: «El mundo está entrando en la era de la electricidad». Junto a esto, dijo que la meta de la cumbre que se llevará adelante en Turquía es ayudar a elevar la participación de la electrificación al 35 % del consumo energético final para 2035.
La importancia de la política pública
Para lograr este paso a la electrificación y a un uso aún más masivo de los vehículos eléctricos, la AIE señala que la configuración de políticas actuales debería ser modificada, ya que con ellas solo se llegaría al 30 % de la electrificación global. Por esto, si bien destacan ejemplos específicos y puntuales de políticas con incentivos para la compra de automóviles eléctricos, señalan que son pocos los que tienen estrategias de electrificación transversal en todos los sectores de la economía. En el reporte marcaron que, para seguir el ritmo estimado, la inversión global en electrificación debería triplicarse, es decir, llegar a US$1 billón para 2035.
Para finalizar, la AIE descarta la tecnología como obstáculo, ya que considera que las más aptas están en el mercado, y pone sobre cuestionamiento el rol de las políticas públicas e identifica como obstáculos la falta de financiamiento asequible para cubrir los gastos iniciales más altos, la poca confiabilidad del suministro eléctrico y la lentitud de permisos de obra e infraestructura.
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