La pequeña revolución que representan las bicis eléctricas está cambiando adecuadamente los hábitos de movilidad urbana de los neoyorquinos, pero hoy en día se están convirtiendo rápidamente en una variable básica del transporte urbano sostenible. No obstante, no se comprenden del todo los efectos concretos de esta forma de micromovilidad en el aspecto físico y en la salud en general. Para entrelazar estos aspectos, el Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York (NYC DOT) y el Centro de Ciencias de la Práctica de la Atención de la Universidad de Nueva York (NYU) han iniciado una investigación en la que deben analizar cómo el uso de la bicicleta convencional y el uso de la bicicleta eléctrica tienen algún beneficio para la salud cardiovascular.
Cómo es la investigación y la comparación cardiovascular
El objetivo del presente proyecto científico consiste en determinar la relación entre el ciclismo eléctrico y el tradicional en cuanto al funcionamiento cardíaco, así como la relación existente con los hábitos de la vida cotidiana. De un modo más concreto, los investigadores de la Universidad de Nueva York pretenden comparar los resultados cardiovasculares y las intensidades totales de actividad física que determina el uso de bicicletas eléctricas respecto a las exigencias que pueden suscitar las unidades mecánicas tradicionales.
Al contar con un motor eléctrico de apoyo para el uso de este medio de transporte, emerge en el aspecto médico la pregunta de si la disminución del esfuerzo muscular de manera directa conserva o reduce los beneficios fisiológicos que el pedaleo urbano ha aportado al ser humano a lo largo de toda su historia. Con el objetivo de otorgar a la investigación la mayor solidez metodológica, el desarrollo del proyecto se organiza en diferentes fases de trabajo coordinadas por esas dos entidades.
Convocatoria ciudadana y representatividad de la muestra
La convocatoria ciudadana está pensada de acuerdo a criterios de inclusión muy amplios para poder garantizar la posibilidad de una mayor representatividad en los cinco distritos de la metrópoli. Puede participar en el estudio toda persona mayor de 18 años que viva en Nueva York y sepa montar en bicicleta. La convocatoria incluye tanto a los ciclistas que usan bicicletas tradicionales como a los usuarios particulares de modelos asistidos, incorporando de manera especial a los repartidores laborales que dependen de estos vehículos para realizar su jornada de trabajo.
De igual forma se promueve la participación de aquellos vecinos que, habiendo aprendido a pedalear, no utilizan ese medio de transporte. La recogida de la información se realiza a través de una encuesta digital que puede resolverse desde computadores y teléfonos móviles, en la que se requieren entre 5 y 15 minutos para su resolución. Las preguntas abordan aspectos relacionados con los hábitos de movilidad, las rutas recorridas de forma habitual durante varias millas de la trama urbana, el estado de salud general y las variables demográficas, garantizando la privacidad gracias a no dirigir la recogida de datos a la identificación de las personas. La participación es totalmente voluntaria.
Datos empíricos para la infraestructura para bicicleta y el transporte urbano
La necesidad de obtener datos de carácter empírico responde a un mandato de planificación urbana como el de las autoridades del transporte de la ciudad. El NYC DOT quiere datos científicos verificados que sirvan como base empírica sobre los diseños de políticas públicas que tienen que ver con el diseño, la extensión y la seguridad de la infraestructura para bicicletas de la ciudad de Nueva York. Conocer el comportamiento de los ciclistas y cuáles son sus exigencias fisiológicas será la manera de justificar las inversiones por parte de la ciudad en carriles protegidos y estaciones de interconexión de acuerdo con nuevas dinámicas sobre la micromovilidad.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



