En el Atlas del Desarrollo Global 2026, el Banco Mundial informó acerca de la situación de la población global y el acceso que tiene a agua potable segura. Según lo especificado por el organismo, 2100 millones de personas todavía carecen de seguridad hídrica. Este dato se acompaña de otras estadísticas que despiertan interés en la comunidad de expertos, ya que se conoce en detalle el impacto de la falta de políticas hídricas en la agenda de varios países.
Preocupaciones dispares
Además de la falta del acceso en las zonas urbanas, el Programa Conjunto de Monitoreo, expuesto por el mismo Banco Mundial, confirmó que en 2024 más del 80 % de la población urbana mundial tenía acceso a agua potable segura, frente al 60 % en zonas rurales. Allí, alejados de las urbes, una proporción significativa carece de servicios básicos o accede a ellos de forma limitada.
Entre los datos significativos expuestos, se destacó que la brecha tuvo una reducción importante entre el campo y la ciudad luego del año 2000, pero sigue siendo uno de los desafíos más importantes a combatir.
El impacto de la falta de acceso al agua potable
El agua potable aparece como el eje del último informe del Banco Mundial y, entre los datos destacados, se muestra que contar con una fuente de agua cercana no garantiza la seguridad hídrica, ya que pueden surgir problemas de contaminación en la recolección, el uso doméstico o el almacenamiento. Estos casos dejan una grieta entre las personas que poseen lo que se considera un derecho irrestricto y quienes todavía padecen condiciones deficientes en sus hogares.
Para ser considerada «agua gestionada de manera segura», el Banco Mundial postuló tres condiciones: estar libre de contaminación por E. coli, estar disponible cuando se la necesite y ser accesible en el domicilio. El último relevamiento indicó que en 94 países con datos disponibles, más de la mitad enfrenta problemas de accesibilidad y disponibilidad. Allí se incluyen 2100 millones de personas en todo el mundo que no tienen el agua garantizada.
Junto a esto, los análisis marcaron que la contaminación resulta mayor en el hogar y no tanto en el punto de recolección original o en la fuente donde se almacena el agua para toda la zona. Esto se replica en 28 de los 30 países que poseen datos comparables de este informe y pone en un lugar de alerta al sistema del hogar en sí.
El Banco Mundial también señala casos extremos, como el de Mongolia, donde solo el 43 % de la población cuenta con agua accesible en sus hogares, el 84 % dispone de ella cuando quiere y el 82 % posee servicio sin contaminación. Pero el más alarmante es el caso de Nepal: el 16 % de la población accede a agua sin contaminación, a pesar de que el 79 % cuenta con acceso al servicio en su domicilio.
Principales problemas
El 60 % de la población rural que posee agua potable segura deja fuera al 40 % restante, el cual posee, según el Banco Mundial, solo un servicio básico como un pozo de agua a 30 minutos de distancia o una fuente contaminada a pocos pasos del hogar. A su vez, señalaron desde el organismo que la recolección, el transporte, el almacenamiento y el manejo dentro del mismo hogar también pueden transformar lo que era agua segura en agua contaminada.
Entre los ejemplos más nombrados del origen de la corrupción a nivel doméstico señalan el uso de recipientes sin tapa, vasos, tazas sin lavar o el simple hecho de usar la mano en un recipiente para sacar agua cuando no se realiza un lavado correcto o tareas del estilo.
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