El organismo, dependiente del Vaticano, publicó un contundente documento titulado «Cuidar Nuestra Casa Común», en el que insta a los pueblos a comprometerse con el cuidado de la ecología. La Comisión Teológica Internacional remarcó la urgencia de tomar medidas para prevenir el agravamiento del deterioro del medio ambiente, y abordó la problemática como una cuestión teológica.
La Iglesia Católica llama a preservar la naturaleza
En la misma jornada en que el PNUMA advirtió sobre las amplias posibilidades de que el planeta alcance los 1,5 °C de temperatura global e incumpla con los objetivos del Acuerdo de París, la Comisión Teológica Internacional (CTI) dio a conocer un documento, publicado con autorización del papa León XIV, en el que vincula la responsabilidad ambiental con las obligaciones cristianas.
Pese a los esfuerzos articulados a escala global para frenar el calentamiento global, la industrialización, la contaminación ambiental y la deforestación aceleraron el deterioro de las condiciones ambientales, poniendo en riesgo los ecosistemas y la flora y fauna que dependen de su equilibrio para sobrevivir.
Ante este escenario, la ONU instó a líderes y comunidades de todo el mundo a tomar decisiones políticas concretas que impulsen el descenso de la temperatura: el enfriamiento basado en la naturaleza y la reducción de las emisiones de carbono fueron las principales medidas recomendadas para conquistar la meta lo antes posible.
Como cabeza de uno de los movimientos religiosos con mayor convocatoria, el Vaticano cedió la palabra a la CTI para recordar a los fieles el carácter divino de los entornos naturales. Los especialistas en teología señalaron el antropocentrismo, la pérdida de la percepción de la naturaleza como creación de Dios y la expansión de la crisis planetaria como los 3 factores que impulsaron acciones en detrimento de la ecología.
«Nada ni nadie es una mónada, todo está interrelacionado», es la premisa fundamental con la que la iglesia espera movilizar la conciencia de los fieles y reforzar su compromiso con la causa, para conformar «una única comunidad de vida» que respete e incluya a los demás seres vivos no humanos. Cabe destacar que la reflexión toma como antecedente filosófico los pensamientos del papa Francisco en la encíclica Laudato si’.
Puntos principales del documento de la Comisión Teológica Internacional
Con tono crítico, el texto inicia recordando que los paisajes naturales y sus habitantes son «obra del Dios trinitario» y, en consecuencia, la sobreexplotación de sus recursos y su contaminación representan un pecado contra la creación y una falta ante el Creador. De esta manera, la Iglesia condenó el daño ambiental como la transgresión de los mandatos divinos.
Asimismo, en un contexto geopolítico atravesado por las guerras, el texto se refiere a los conflictos bélicos como armas de destrucción ecológica. A continuación, juzga la visión individualista y sugiere renunciar al «antropocentrismo depredador» para volver al rol de «cuidadores responsables de la Casa Común».
Manteniendo la postura crítica, sostenida en ocasiones previas por Su Santidad, respecto a la hiperproducción y la ambición capitalista, el escrito invita a retornar al ritmo sabático y a la lógica del Jubileo para revalorizar el descanso de la tierra y la austeridad, además de poner límites a la voracidad por acumular bienes materiales.
Finalmente, pide a los cristianos prestar atención al «clamor de la Tierra» y de las comunidades más pobres, que son las menos protegidas ante los efectos del cambio climático. También sugiere incorporar el respeto a la vida en todas sus formas como elemento clave de la espiritualidad cristiana, e insta, una vez más, a sostener el diálogo interreligioso para accionar en conjunto por la protección del medio ambiente.
León XIV pide por el cuidado del agua
Continuando el discurso ecologista de su antecesor, León XIV dedicó la intención de oración del mes de septiembre al cuidado del agua. «Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía, olvidando que es un derecho sin fronteras y destinado a todos tus hijos», oró el Santo Padre, además de denunciar «el derroche y la contaminación» del recurso natural.
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