El organismo de las Naciones Unidas especializado en alimentación y agricultura destacó la relevancia del proyecto multilateral para promover el intercambio de semillas entre comunidades de distintas partes del planeta. En pleno debate sobre la resistencia de los cultivos a los cambios ambientales, FAO ofrece una plataforma para que gobiernos, agricultores y científicos se involucren en el desarrollo de variedades agrícolas.
Una medida para proteger la biodiversidad
El avance de la agricultura industrial derivó en la creciente homogeneización de los cultivos: el uso de pesticidas y fertilizantes para estimular el crecimiento alteró progresivamente la variabilidad genética que aseguraba la diversidad de semillas. En la actualidad, los especialistas se refieren al monocultivo como otro de los factores de riesgo que incrementan la vulnerabilidad de los vegetales a plagas, enfermedades y sequías.
En simultáneo, prácticas más drásticas como la deforestación también cooperan con la erradicación de especies excepcionales, dificultando aún más la conservación de la biodiversidad. A este panorama se suman los efectos del cambio climático: el aumento de las temperaturas globales, la distribución desigual de las precipitaciones y las sequías también desafían la capacidad de resistencia de los cultivos nativos.
En relación con ello, un reciente estudio desarrollado por la Universidad de Illinois Urbana-Champaign alertó sobre el debilitamiento de los cultivos de avena ubicados en la región del Medio Oeste a raíz de la exposición a las frecuentes olas de calor. En concreto, los expertos detectaron la reducción del rendimiento y del peso electrolítico de la cosecha, concluyendo que el estrés térmico es una variable que debe ser controlada de forma urgente, para prevenir el deterioro de la calidad alimenticia de las plantaciones.
Ante estas circunstancias, FAO ofreció a las naciones una plataforma para agilizar el intercambio y la cruza de semillas, acciones fundamentales para preservar la variabilidad genética. Actualmente, el Sistema Multilateral «es el mayor mecanismo mundial para compartir la diversidad de cultivos», que reúne y protege a 64 de los cultivos más importantes del mundo. Asimismo, estos representan el 80 % del consumo humano derivado de plantas, por lo que la iniciativa también reviste un carácter importante para la seguridad alimentaria de los pueblos.
¿En qué consiste el sistema multilateral?
Enmarcado en el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, también impulsado por FAO, el sistema fue creado para facilitar el intercambio de material genético vegetal entre los países, ya que, antes de su implementación, este tipo de prácticas requerían de extendidas negociaciones bilaterales para concretarse.
Con la puesta en marcha de la iniciativa de FAO, las naciones integrantes se comprometieron a poner a disposición «su diversidad genética y la información relacionada con los cultivos almacenados en sus bancos de genes públicos». En consecuencia, «instituciones científicas, agricultores, fitomejoradores y el sector privado» cuentan con una alternativa para continuar sus programas de mejoramiento genético.
Por otra parte, la herramienta multilateral significa un ahorro económico para los agentes interesados en comenzar nuevas investigaciones, ya que evita que negocien con bancos de genes individuales. «El Acuerdo Estándar de Transferencia de Material asegura costos significativamente menores, al mismo tiempo que garantiza la seguridad jurídica para el proveedor, el receptor y el propio sistema», puntualizaron desde FAO.
Oportunidades para los participantes
Además de ofrecer acceso legal y seguro a una colección de más de 2,3 millones de muestras de recursos genéticos, y de eliminar las barreras burocráticas que limitaban o retrasaban el intercambio, el Sistema Multilateral ofrece catálogos técnicos y científicos para ampliar la información sobre las cualidades de las especies vegetales y sus principales riesgos.
De la misma manera, la plataforma GLIS permite a los científicos de distintos puntos geográficos conectarse para compartir hallazgos e información actualizada. Entre las posibilidades de financiamiento, hay fondos disponibles (recolectados a partir del desarrollo y la comercialización de productos con el material del sistema) para respaldar proyectos agrícolas comunitarios.
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