El Jubileo de la Juventud concluyó este domingo en la explanada de Tor Vergata, en las afueras de Roma, con una multitudinaria misa presidida por el papa León XIV. Más de un millón de jóvenes de 146 países se reunieron en lo que fue el primer gran evento global del pontífice, bajo el lema del Año de la Esperanza.
Una misa multitudinaria bajo el signo de la esperanza
La jornada cerró una semana de celebraciones espirituales y culturales, el papa León XIV concelebró la misa junto a 20 cardenales, 450 obispos y 7000 sacerdotes de todo el mundo. En ese sentido, el evento se desarrolló en una explanada de 96 hectáreas, adaptada para albergar a peregrinos que pasaron la noche a la intemperie.
En esta oportunidad, la ceremonia fue acompañada por coros, banderas y un clima de entusiasmo que unió generaciones pero durante su homilía, el pontífice instó a los jóvenes a no dejarse vencer por el individualismo ni por el consumismo. “Comprar, acumular, consumir no es suficiente. Necesitamos levantar los ojos”, expresó en uno de los momentos más significativos de su mensaje, pronunciado en italiano, inglés y español.
También remarcó que el verdadero sentido de la vida no se halla en lo material, sino en compartir y servir. La homilía fue recibida con atención y emoción por jóvenes provenientes de países como Argentina, Brasil, Corea del Sur, Filipinas y Ucrania. A ellos, el papa les pidió dar testimonio de su fe en cada rincón del mundo.
León XIV dejó mensaje directo a los jóvenes en zonas de guerra
Sin dudas, el momento más conmovedor se produjo cuando León XIV dirigió palabras de aliento a los jóvenes que viven en zonas de guerra. Sin embargo, mencionó en especial a los de Gaza y Ucrania, y afirmó: “Estamos con los jóvenes cuya tierra está ensangrentada por las guerras”.
Este gesto reforzó el perfil del papa como un líder pastoral cercano al dolor humano pero a lo largo de su mensaje, León XIV insistió en que la paz no se construye con armas, sino con diálogo, perdón y empatía. Aseguró que la esperanza nace de la comunión con Cristo y del compromiso con los demás.
En ese sentido, invitó a los presentes a convertirse en agentes de transformación: “Serán sal de la tierra, luz del mundo; serán semillas de esperanza allí donde viven”, proclamó desde el altar, en una de las pocas citas textuales utilizadas. Las palabras resonaron fuerte entre los jóvenes, visiblemente conmovidos.
La mirada puesta en Corea del Sur y el futuro
León XIV anunció que el próximo gran encuentro de la juventud católica será en Corea del Sur, del 3 al 8 de agosto de 2027. Con ello, retoma la invitación que hizo el papa Francisco en Lisboa hace dos años, esto fue celebrado con euforia por los 1500 peregrinos coreanos presentes.
El pontífice recordó que “el peregrinaje de esperanza continúa” y animó a todos a preparar ese nuevo capítulo con espíritu de unidad. Por eso, mencionó también a referentes jóvenes como Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, que próximamente serán canonizados, como modelos de santidad en el mundo actual.
Durante la misa, el sumo sacerdote citó además a san Juan Pablo II y al papa Francisco, aludiendo a las raíces del Jubileo de los Jóvenes, tras ello señaló que la inquietud espiritual es parte esencial de la vida: “No estamos enfermos, estamos vivos”, repitió, evocando palabras del pontífice emérito.
Bajo este aspecto mencionado, el Jubileo reunió a jóvenes de diversas culturas , que participaron en actividades artísticas, litúrgicas y solidarias. Esto se dio en el marco de que muchos accedieron al sacramento de la reconciliación en el Circo Máximo y vivieron momentos de oración colectiva en la vigilia del sábado que según los organizadores, unas 800.000 personas asistieron a la vigilia y más de un millón participaron en la misa del domingo.
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