La degradación ambiental es una de las problemáticas más preocupantes para la ONU y otros organismos internacionales. Según explicaron, el daño en los ecosistemas vitales, como bosques y manglares, representa un peligro no solo para el medio ambiente, sino también para la economía y la vida de las personas. En este marco, sobresalen 3 proyectos de reconstrucción de ecosistemas que pueden marcar el camino para el resto del mundo:
1. Kenia: Recuperación costera y raíces comunitarias
Con el respaldo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Kenia avanza en un proyecto ambicioso de recuperación de la laguna Mida Creek, que sufrió una notable degradación en los últimos años a raíz de la sobreexplotación, la pesca destructiva, el desarrollo urbano y el turismo descontrolado. Dichas actividades han erosionado la biodiversidad y ponen en jaque los servicios vitales de este ecosistema clave para la economía regional.
El organismo a cargo de este proyecto de recuperación es Community-Based Environmental Conservation, que gracias al financiamiento de la ONU pudo avanzar en la restauración de bosques de manglares, al tiempo que apoya los medios de subsistencia locales y fortalece la resiliencia de la comunidad. Según el informe oficial del PNUD, se han plantado más de 12 000 plantulas de manglares, impulsando la captura de carbono y revitalizando los hábitats de reproducción de la vida marina.
Cabe resaltar que este proyecto no solo apunta a la reforestación y la revitalización del hábitat natural, sino que también cuenta con actividades de formación, que impulsan la inclusión de mujeres y niños en esta tarea. Así también desarrollan una amplia campaña de conscientización digital, llegando a más de 7000 personas, lo que incentivó la formación del Grupo de Manglares de Mida, una alianza con más de 51 actores centrados en la coordinación y la política.
2. Vietman: El progreso mediante la protección de manglares
Vietnam es otro país que lleva adelante un exhaustivo trabajo en la recuperación y protección de los ecosistemas vitales. En su caso, el país asiático toma los manglares que se extienden por más de 1200 kilómetros de costa como una línea de defensa crucial contra el cambio climático. Desde el Gobierno nacional consideran estos espacios como una herramienta muy útil para la regulación de la temperatura y el almacenamiento de carbono.
Con el apoyo de la ONU y la financiación del DEFRA de Reino Unido, esta región asiática registró notables avances en los trabajos de revitalización de los manglares locales, utilizando soluciones basadas en la naturaleza. Esto permite alcanzar un doble objetivo: reforzar el ecosistema local y alcanzar los objetivos climáticos establecidos por las autoridades internacionales para el 2030.
Según explican las autoridades del PNUD, la iniciativa principal del proyecto consiste en evaluar la biomasa y las reservas de carbono de las 28 provincias costeras y utilizar esos datos para crear una planificación dirigida a objetivos climáticos específicos. Dicho trabajo también permite definir las áreas más vulnerables y crear oportunidades de financiación del carbono azul.
3. Colombia: Protección ambiental liderada por mujeres
El caso de Colombia es otra muestra del éxito de la integración en los trabajos de protección e inclusión. En Tumaco, la Asociación Raíces de Manglar lleva adelante un exhaustivo trabajo comunitario de restauración ecológica y preservación natural, impulsado por un grupo de mujeres afrocolombianas.
Basándose en conocimiento ancestral, las mujeres de esta asociación recolectan piangua, un molusco que crece entre las raíces y que sirve para la reforestación local. Para cuidar los ecosistemas de la contaminación, la deforestación y otras problemáticas vinculadas al accionar humano, este grupo moviliza jóvenes, ancianos y a la comunidad general en zonas cruciales.
Hasta ahora, el proyecto tuvo un gran éxito y, gracias al apoyo de la ONU, Raíces de Manglar estableció 3 viveros de manglares, con capacidad de 3000 plántulas cada uno, y restauró más de 15 hectáreas de bosque degradado. La ayuda del PNUD también incluyó capacitaciones tecnológicas, de igualdad de género, gestión de empresas comunitarias y otras áreas que servirán para la planificación y el desarrollo de proyectos ecológicos que sirvan para combatir la crisis ambiental.
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