La ineficacia de las cadenas de suministro agrícola y el descarte excesivo de alimentos comestibles han encendido la alarma en muchas de las instituciones ambientales en el ámbito internacional. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han coincidido en advertir que reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos es absolutamente crítico para aliviar la presión sobre los recursos naturales, incluidas las extensas masas de bosque. Con una población mundial que se estima actualmente en 8200 millones de habitantes y que alcanzará casi 9700 millones de personas para el año 2050, garantizar un mundo con seguridad alimentaria requiere el uso de nuevas maneras de organizarse y colaborar para mejorar la resiliencia de los sistemas agroalimentarios.
Los exorbitantes costos climáticos de la ineficiencia alimentaria
La comida que se cultiva con determinación, se transporta cientos de millas, se calienta y termina finalmente en el basurero es un colosal desaprovechamiento de útil superficie de producción, de reservas de agua dulce y de valiosa energía. Las cifras disponibles de las agencias confirman que la ineficiencia alimentaria es responsable de una pérdida masiva con un costo climático demoledor, ya que esta es responsable de entre el 8 % y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Cuando la comida desechada se establece en los oscuros vertederos municipales, el lento proceso de descomposición anaeróbica produce millones de toneladas cortas de gas metano, un contaminante del aire de enorme potencia que incita al calentamiento global del planeta. Cerrar esta sangría de recursos es fundamental para lograr sistemas alimentarios eficientes, inclusivos y sostenibles, a la vez que se generan radicalmente cifras de nutrición y salud humanas, de forma global. La expansión de la frontera agrícola que produce comida que va directamente al vertedero destruye cada año millones de acres de ecosistemas.
Economía circular y soluciones de bajo costo
El implementar innovaciones tecnológicas y las alternativas de la economía circular para evitar, recuperar y después reutilizar y readaptar los residuos orgánicos permite generar evidentemente resultados económicos positivos para las partes implicadas. Los expertos elaboran sobre la idea de que valorizar los flujos secundarios correspondientes al procesamiento comercial de los alimentos mejora las externalidades sociales y ecológicas que emanan del sistema existente, promoviendo una distribución más equitativa de las raciones aptas para el consumo humano entre diferentes ámbitos territoriales del planeta.
Esta actividad operativa no solo se limita a tener un impacto sobre la ecología de la agroindustria, sino que representa generar oportunidades formales de ocupación y incrementar las subsistencias, capaces de satisfacer a múltiples actores dentro de la cadena de valor. Increíblemente, incluso los estudios económicos concluyen que el salvar los alimentos que ya han sido cosechados es la opción menos costosa para lograr que el sistema global afronte vientos más eficientes y resilientes ante los shocks externos.
Colaboración internacional y la exhortación a la movilización multisectorial
Ante la colosal entidad del reto logístico, las agencias internacionales advierten que debe ser el sector de la sociedad en su totalidad el que comience a actuar con gran urgencia en cada contexto particular, desde el plano individual hasta el plano colectivo, para evitar de esta forma la acción global.
Para hacer evidente esta convocatoria imperiosa, el 29 de septiembre de 2026 tendrá lugar la conmemoración del séptimo Día Internacional de la Conciencia de la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos que quiere centrar su atención en las oportunidades de la reducción del descarte. A través de un evento virtual global y en red organizado conjuntamente por la FAO y el PNUMA, un grito certero es lanzado para que los productores agrícolas, los grandes inversores, las empresas, los académicos y los ciudadanos civiles reeduquen sus esfuerzos de mitigación.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



