La transición energética global depende específicamente de las realidades de cada país. Es que cada nación tiene su propia realidad, por lo que el camino hacia un mundo libre de emisiones depende de factores que influyen de manera directa en sus políticas, su economía y su capacidad de producción energética. En este marco, IRENA expuso 3 claves específicas para entender las trayectorias de transición.
Realidades únicas
Tal como dijimos, cada país tiene su propio camino para avanzar hacia la transición energética y, para muchos, la meta se encuentra cuesta arriba. Esto es algo que puede notarse en las infraestructuras de energía y las inversiones por parte de los gobiernos. Un país en vías de desarrollo de África no contará con las mismas herramientas que una potencia global, lo que limita sus capacidades para abandonar los hidrocarburos.
Otro factor muy limitante y específico de cada nación es la postura política que adopta frente a la agenda ambiental. Por más que un país posea los recursos suficientes para alcanzar los objetivos climáticos dispuestos por la comunidad internacional, no lo hará si no cree en esta problemática. Se trata de una visión que aumentó en estos últimos años, más que nada con el avance de la derecha en el mundo.
Cada uno de los ítems nombrados provocó un cuello de botella en inversiones, redes eléctricas y cadenas de suministros que aleja a los países de los ambiciosos objetivos renovables establecidos para el 2030. Frente a ello, la COP30 instó a la comunidad internacional a acelerar el ritmo de las políticas para poder cumplir la meta. Dicho pedido tiene lugar en un marco donde el avance del cambio climático ya mostró las consecuencias que puede provocar.
Nuevas oportunidades
A través de una reciente publicación, IRENA remarcó algunos puntos importantes respecto a la transición energética, a la que considera un motor clave hacia nuevas oportunidades. Según explicó, las energías renovables crean oportunidades para todos: refuerzan la seguridad energética, impulsan la resiliencia y ayudan con el crecimiento económico. Por este motivo, considera fundamental que más naciones apuesten por este camino.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático impuso el concepto «transición justa» para hablar sobre los objetivos de su agenda ambiental. Asimismo, explica que su agenda ambiental pretende crear un mundo sin emisiones y, al mismo tiempo, fortalecer la resiliencia económica. Esto quiere decir que la transición no solo apuntará a liberar al planeta de los hidrocarburos, sino que también pondrá el foco en el bienestar de la sociedad.
En esa línea, resaltó que las energías renovables permitirían crear nuevas fuentes de empleos y fortalecer las economías locales, lo que deja entrever un escenario optimista que invita a los países a apostar por esta agenda. No obstante, para que esto sea posible, cada gobierno debe implementar políticas ambientales urgentes, que permitan reducir costos, reforzar la seguridad energética, mejorar la salud pública y construir comunidades más resilientes.
Cada acción cuenta
En un escenario de incertidumbre global, marcado por las tensiones geopolíticas, las crisis económicas y posturas radicales en contra de la agenda ambiental, cada acción cuenta. Así lo confirma IRENA, que invita a los países a tomar medidas para impulsar el progreso global hacia un mundo sin emisiones.
Si bien las energías renovables aumentaron su presencia en el mundo, todavía queda mucho por hacer. Es que factores como la creciente demanda energética a raíz del avance de la IA demuestran la necesidad de redoblar la apuesta. Por este motivo, tanto IRENA como los organismos ambientales internacionales remarcan la importancia de implementar una política firme, que permita reforzar la seguridad energética y así avanzar en conjunto hacia un mundo mejor.
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