A solo unas horas de que inicie formalmente la COP31, Turquía, como anfitrión, busca dar un ejemplo en cuanto a políticas climáticas. El país ha implementado diversas estrategias en cuanto a energías renovables y reducción de carbono a fin de alcanzar las cero emisiones netas para el 2053, y planea exponer sus avances durante la cumbre mundial.
El anfitrión de la COP31 se prepara para demostrar sus avances en materia climática
Ante la inminente crisis climática y ambiental a la que se enfrenta el mundo, la COP31, conocida como la mayor Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, busca generar una transformación radical. En esta oportunidad, Turquía será la anfitriona en Antalya del 9 al 20 de noviembre de 2026.
Entre las medidas a considerar durante la cumbre mundial se destacan las energías renovables, economía circular, gestión de residuos, ciudades resilientes al cambio climático, así como impactos del calentamiento global. El objetivo es unificar estrategias que impulsen a nivel mundial la adaptación climática, la mitigación de los riesgos y la restauración de ecosistemas.
Pero Turquía, como sede de la COP31, tendrá la responsabilidad de dirigir y dar a conocer sus avances, que podrían ser iniciativas para otros países. De acuerdo con la Agencia Europea de Medioambiente, el perfil de Turquía se basa en 3 tendencias principales: medio ambiente y clima; cambio socioeconómico; y cambio sistémico (energía, movilidad y alimentación).
La estrategia de neutralidad climática de Turquía
El año 2026 ha estado marcado por 3 COP clave ante la crisis ambiental y climática, pero cada país es quien decide las estrategias y objetivos a alcanzar. En el caso de Turquía, implementó el compromiso de lograr cero emisiones netas para 2053 y reducir las emisiones en un 41 % para 2030.
Entre sus aspectos más destacados se encuentra el mercado de carbono, tras la aprobación en 2025 de la primera ley climática en Turquía. Mediante este sistema se crearon bases legales para un sistema nacional de comercio de emisiones; a través de dicho mercado planean cubrir la mitad de las emisiones del país.
El funcionamiento es que el gobierno establece límites de intensidad de emisiones para las actividades industriales; de igual forma, se puede establecer el intercambio de derechos de emisión. Aquellos que reducen las emisiones obtienen incentivos económicos, lo que motiva la disminución de la contaminación.
Turquía busca adoptar nuevas medidas para mantener al margen los costos de exportación, ya que la Unión Europea es su principal mercado de exportación y aplicará estrategias de reducción de carbono. Por medio de estas medidas, Turquía busca mantener la competitividad a las nuevas condiciones comerciales, al tiempo que disminuye los efectos ambientales.
Transformación energética para ser replicada en otros países
En relación con las energías renovables, Turquía busca alcanzar las cero emisiones netas en 2053, pero para lograrlo debe alcanzar los 120 gigavatios (GW) entre capacidad solar y eólica para el 2035. El reemplazo de los combustibles fósiles para avanzar a la transición energética es una necesidad para reducir los impactos climáticos.
El objetivo es generar el 65 % de capacidad instalada renovable para el 2035. De hecho, Turquía ya ocupa el quinto puesto en Europa en generación renovable. Durante 2022, su generación de emisiones de dióxido de carbono fue de 558,3 millones de toneladas, lo que motivó una transformación en almacenamiento y modernización de red.
Sus objetivos ambiciosos y estrategias, que serán debatidas en la COP31, podrían motivar a que los países creen planes en materia energética y climática. La gestión en cuanto a la agenda y acogida de la cumbre mundial en Turquía será una voz para la acción climática y nuevas medidas que generen cambios reales hacia un futuro más sostenible, con objetivos ambiciosos por parte de los gobiernos.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



