La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) presentó un informe relacionado con el trabajo de las organizaciones, empresas y gobiernos que integran la ecología en sus políticas locales y las acciones de conservación de biodiversidad que realizan con el paso de los años. Con motivo de la COP17 en Ereván, Armenia, se alertó que la situación podría empeorar si no se toman medidas adecuadas y a tiempo.
La integridad ecológica: el eje del estudio
La UICN remarcó la importancia del concepto de integridad ecológica en la medición de la biodiversidad a nivel mundial. Según lo explica, los bosques, ríos, pastizales o arrecifes con alta integridad son aquellos que conservan sus plantas y animales nativos intactos, con resistencia a las perturbaciones habituales y capacidad de recuperación con el tiempo.
Pero lo contrario sucede en los lugares con la integridad ecológica baja, donde puede producirse el colapso de un ecosistema cuando se superan los límites del rango natural de variación. La alerta va por el lado de que la UICN pide más acción a los gobiernos, con políticas que actúen antes de que el cambio sea irreversible en ecosistemas específicos.
A partir del estudio y de las acciones de conservación recomendadas, se publicó una guía con seis principios para medir la integridad ecológica y fortalecer las metas globales de biodiversidad.
Definir un estado de referencia
A modo de consejo, la UICN plantea que es importante considerar un ecosistema cuando tenía o tiene alta integridad en un momento determinado, lo que permitirá calcular cuánto se aleja de la referencia y los cambios que se producen con el tiempo. La documentación y la disponibilidad de los datos facilitarán encontrar un método para recuperar el ecosistema.
Reconocer que los ecosistemas cambian
El estudio también muestra que los ecosistemas sí o sí sufren variaciones, por etapa de sucesión, por incendios, por las variaciones entre estaciones o por las inundaciones tras subidas de ríos. Por ello, la integridad ecológica no es un solo estado invariable y tiene que tener un rango natural de cambio en la composición y el funcionamiento del ecosistema.
Considerar las características de cada ecosistema
La individualización de cada ecosistema sirve como un principio a tener en cuenta. Ya que cada uno responde de manera diferente a las presiones humanas, los indicadores deben basarse en las características específicas de cada ecosistema, fundamental para la biodiversidad y su conservación a escala global.
Respetar la escala
En cuarto lugar, la UICN explicó que es importante medir con un ajuste según cada nivel de análisis. Por ello, piden que los indicadores varíen según la escala a la que se aplican y la escala del estado de referencia que toman.
La influencia humana y su importancia
El informe vuelve a señalar la influencia humana y su impacto en la biodiversidad. La actuación humana puede generar tantos efectos negativos como positivos en los sistemas naturales, que pueden medir la degradación causada o actividades que mantienen la integridad. Si bien son los menos, existen tareas como el manejo con fuego o el pastoreo en algunos sistemas que ayudan a la permanencia. Según la UICN, el conocimiento de los pueblos originarios es importante de incorporar para tener una visión completa de cada ecosistema.
Asegurar que se pueda medir y verificar
Para finalizar, explicaron que es necesario que los indicadores tengan unidades definidas y observables en los ecosistemas. Con esto, la biodiversidad y la integridad podrán medirse explícitamente y que puedan tener una comprobación posterior en el campo. Según explicó Madhu Rao, presidenta de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas, esta herramienta y su uso correcto podrían aportar soluciones a la meta de proteger el 30 % del planeta para 2030.
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