La situación migratoria en América Latina se encuentra en uno de sus puntos de mayor tensión y complejidad. Entre deportaciones masivas desde Estados Unidos, a presos «por error» en cárceles salvadoreñas, las condiciones de vida de aquellos que recorren por tierra nuestro continente se vuelve cada vez peor.
En este contexto, es posible que estemos ante el inicio de un conflicto diplomático entre Colombia y El Salvador, naciones que chocan constantemente debido a las diferencias ideológicas y de accionar en relación a una gran variedad de temas. En especial, los delincuentes y migrantes.
Presos de Bukeles
En una serie de publicaciones, a través de su cuenta oficial de la red social X, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, apuntó contra El Salvador y el propio Nayib Bukele, exigiendo la entrega de los ciudadanos colombianos que se encuentra internados en cárceles salvadoreñas.
Aprovechando el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, que ordenó la suspensión de la persecución y deportación de migrantes en suelo estadounidense, Gustavo Petro apuntó contra las políticas migratorias y carcelarias que, según el juicio del presidente colombiano, criminalizan la pobreza y la migración.
«No señor Bukele, muy mal. No aceptamos y la justicia estadounidense no acepta, que se criminalice a los niños y niñas de Venezuela, la tierra madre de Bolívar. Entréguenos a los colombianos que tienen en sus cárceles. Déjen libre al pueblo venezolano, porque ese pueblo sí sabe gritar Libertad…« sentenció Petro en su extensa publicación.
El presidente colombiano inició sus publicación afirmando que «El fascismo en Europa creó una idea criminal y la bañó de juridicidad». Señaló como ahora parecía normal culpabilizar a grupos sociales enteros por el crimen de un individuo.
En la misma publicación, Petro realizó una pequeña alusión al pasado, considerando que «Por esa vía (la criminalización de grupos sociales) llegaron al holocausto de los creyentes judíos que asesinaron por millones y al holocausto del pueblo soviético, a sus obreros, obreras y campesinas, solo por levantar una bandera roja».
Finalmente cerró su intervención pública añadiendo que «Ningún latinoamericano demócrata puede aceptar como principio de una república, que por los crímenes de la banda llamada ‘Tren de Aragua’ se criminalice a todo el pueblo venezolano en el exilio«.
«Los migrantes no son criminales, ésta es una razón de humanidad« concluyó Petro.
La justicia de EEUU frena las deportaciones
Las declaraciones del presidente de Colombia deben entenderse como parte del contexto actual en materia migratoria. La Corte Suprema de Estados Unidos se expresó en varias ocasiones contra las políticas de persecución y deportación del presidente Donald Trump.
En este caso, el máximo tribunal estadounidense ordenó detener temporalmente la deportación de inmigrantes bajo la controvertida Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, norma que la administración Trump invocó para expulsar a migrantes, en su mayoría venezolanos, alegando razones de seguridad nacional.
El alto tribunal respondió así a una apelación de emergencia proveniente los abogados de un grupo de migrantes detenidos en Texas, la denuncia apuntaba al riesgo inminente que corrían de ser deportados inmediatamente, sin garantías legales. Por lo cual, se ordenó al gobierno no expulsar a ningún miembro del grupo hasta nueva orden.
Petro, con la justicia estadounidense
El mandatario del país cafetero celebró el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, mientras criticaba las condiciones en las que son tratados los migrantes tanto por la administración Trump, como por el gobierno salvadoreño de Nayib Bukele.
Petro reconoció el fallo como «universal», fuera del contexto que vive Estados Unidos en la actualidad. «Me recuerda a John Quincy Adams, padre fundador de los EE. UU., y su lucha por la libertad de los negros que escaparon del barco esclavista que venía de África» escribió en sus redes.
El cruce entre Gustavo Petro y Nayib Bukele, evidencia las diferencias de accionar e ideológicas que conviven en la actualidad latinoamericana. La izquierda progresista y la derecha autoritaria chocan de frente en un tema tan sensible como lo es la crisis migratoria que afecta principalmente a América Central y el Caribe.
No hay soluciones mágicas. Y en la vorágine de los conflictos fronterizos y de medidas llevadas adelante para encontrar una solución al flagelo que sufren los países involucrados, se pierde la verdad fundamental que seguimos hablando de miles, sino cientos de miles, de personas. Que en la enorme mayoría de los casos, dejaron todo atrás por la promesa de una vida mejor.
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