Los arrecifes de coral no son lugares silenciosos.
Aunque desde la superficie no podamos escucharlo, bajo el agua hay peces que emiten sonidos, camarones que producen pequeños chasquidos y muchos otros animales que hacen su propio ruido.
Y parece que todo ese sonido tiene una función que hasta ahora no conocíamos del todo.
Un grupo de científicos decidió reproducir las grabaciones de un arrecife saludable mediante altavoces colocados bajo el mar, frente a Hawái.
Lo curioso es que funcionó.
Las cámaras registraron entre cuatro y 14 veces más larvas de peces cerca de los altavoces que reproducían sonidos que junto a los dispositivos silenciosos.
Y con los corales también observaron resultados interesantes.
Pero ¿cómo puede un sonido ayudar a que lleguen nuevos animales a un arrecife?
Altavoces bajo el agua para atraer peces y corales
El experimento se realizó en la bahía de Kāneʻohe, frente a la isla de Oʻahu, en Hawái.
Los investigadores querían comprobar si las larvas de peces y corales podían reconocer los sonidos de un arrecife saludable y utilizarlos para encontrar un lugar donde establecerse.
Para eso, primero grabaron los ruidos que producen los animales que viven en estos ecosistemas.
Después colocaron altavoces bajo el agua y reprodujeron las grabaciones todas las noches, desde el atardecer hasta el amanecer.
También dejaron dispositivos silenciosos para poder comparar los resultados.
Y ahí apareció la diferencia.
Las cámaras detectaron entre cuatro y 14 veces más larvas de peces cerca del altavoz activo que junto al que permanecía apagado.
Eso significa que los sonidos del arrecife parecían ayudar a los peces jóvenes a encontrar el lugar.
Pero los investigadores también estaban interesados en los corales.
Aunque de adultos permanecen fijos en el fondo marino, al comienzo de su vida pasan por una etapa en la que sus larvas se desplazan por el agua.
En algún momento necesitan encontrar una superficie donde asentarse y empezar a crecer.
Y el experimento mostró que los sonidos también podían favorecer ese primer paso.
Por qué el sonido no es suficiente para formar un arrecife
Hay un detalle importante.
No alcanza con atraer peces y corales hacia un lugar si después no encuentran condiciones adecuadas para establecerse.
Por eso, los científicos de la UC San Diego también prepararon estructuras artificiales que colocaron en el fondo del mar.
Tenían huecos, grietas y pequeños espacios protegidos, parecidos a los que se encuentran en un arrecife natural.
La idea era ofrecer superficies donde los corales pudieran fijarse y lugares que los peces pequeños pudieran utilizar como refugio.
Además, algunas estructuras tenían un recubrimiento biológico llamado BRINK.
Este material contiene bacterias vivas y está diseñado para favorecer el asentamiento de organismos marinos.
Los resultados mostraron que la combinación era importante.
Las larvas de coral se asentaron con mayor frecuencia cerca de los altavoces, especialmente en las estructuras que tenían el recubrimiento biológico y espacios protegidos.
Las cámaras también registraron peces entrando y saliendo de las estructuras.
Así, los investigadores comprobaron que el sonido podía ayudar a atraer organismos, pero que las características del lugar también influían en lo que ocurría después.
Y eso es importante si la intención es utilizar esta técnica para recuperar arrecifes dañados.
¿Pueden estos altavoces ayudar a recuperar los arrecifes?
Por ahora, los resultados son buenos, pero todavía no se puede decir que los científicos hayan conseguido restaurar un arrecife.
Lo que comprobaron es que los sonidos pueden atraer más larvas de peces y favorecer el asentamiento inicial de los corales.
Ahora falta saber qué ocurre con ellos después.
Porque una cosa es que una larva llegue a una estructura y otra muy distinta es que consiga sobrevivir, crecer y permanecer allí durante años.
Ese será uno de los próximos desafíos de los investigadores.
También hay problemas que los altavoces no pueden resolver
Si el agua alcanza temperaturas demasiado elevadas o está contaminada, reproducir sonidos de un arrecife saludable no será suficiente para proteger a los organismos.
Sin embargo, el experimento deja una idea interesante.
Para ayudar a recuperar un arrecife, quizá no baste con colocar estructuras donde los corales puedan crecer.
También puede ser útil reproducir los sonidos que los peces y las larvas de coral encuentran en un ecosistema lleno de vida.
Los científicos todavía tienen que comprobar si esa combinación funciona a largo plazo.
Pero al menos ahora saben algo que antes no estaba tan claro: los sonidos de un arrecife pueden influir en la llegada de nuevos organismos y ayudar a que algunos comiencen a establecerse allí.
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